Brasil: Renuncia segundo Ministro de Salud

Captura de ecran Telesur: Ministro de Salud Nelson Teich renuncia el 15 de mayo de 2020

La renuncia del segundo ministro de Salud de Brasil, en menos de un mes, reavivó la crisis política brasileña. Ella reveló, nuevamente, la incompetencia, las ridículas declaraciones y la responsabilidad del presidente brasileño Jair Bolsonaro en el desastre sanitario y humano que se prevé en Brasil; transformado ya en el cuarto foco mundial de la pandemia del Covid-19. Ello explica que gane adeptos la alternativa del “impeachment” del presidente. Pero, entre bambalinas, aumenta la intervención de las FF.AA. Una opción adoptada históricamente por la derecha brasileña cuando no puede gobernar directamente. La actual debilidad del progresismo representado por el Partido de los Trabajadores y de las opciones transformadoras, aumenta los temores por las perspectivas democráticas en ese país que empeoran desde el golpe institucional contra Dilma Roussef.

Entretelones de una Renuncia previsible

La renuncia del ministro de Salud, Nelson Teich, un oncólogo cuya experiencia en el sistema de salud brasileño, se limitaba a la administración de hospitales privados y carísimos, crea una nueva crisis política en Brasil. Bolsonaro esperaba que fuera más dócil según Courrier International.

A pesar de su cercanía ideológica con el mandatario, renunció por “incompatibilidades” con Bolsonaro, sobre la estrategia a adoptar para luchar contra el coronavirus.

Captura de ecran BBC. El presidente de Brasil Jair Bolsonaro compara el covid-19 con una gripecita

Entre otras, la necesidad de imponer la distanciación social y cuarentenas para evitar la propagación de una infección viral para la que no hay vacuna ni remedios eficaces. También, la extensión por Bolsonaro del uso de la controvertida cloroquina (remedio contra el paludismo) a todos los pacientes infectados con el coronavirus. Y es que en el estilo típico de Bolsonaro, Nelson Teich, fue constantemente desautorizado y humillado; como  cuando el presidente decidió, por su cuenta, elevar los gimnasios y salones de belleza al rango de “actividades esenciales”.

Es así como en apenas 28 días, Teich terminó corriendo la misma suerte que su respetado y popular antecesor. Luis Henrique Mandetta fue removido de su cargo el 16 de abril por Bolsonaro por defender públicamente la cuarentena social en una entrevista televisiva la necesidad de cuarentena social.  El Periódico cree que la renuncia de Teich se debe a que no quería asociarse al inminente desastre en Brasil por la pandemia.

Lo cierto es que el émulo de Donald Trump, está en guerra con los gobernadores que han decretado medidas de distanciación social y cuarentenas para enfrentar una pandemia, que él califica de “gripecita”: Él  insiste en que “la economía y los empleos deben volver a la normalidad.

Brasil es el Cuarto Foco Mundial de la Pandemia del Covid-19

La evolución de la pandemia es preocupante porque Brasil se transformó, el 16 de mayo, en el cuarto país con mayor número de casos en el mundo, después de Estados Unidos de América (EUA), Rusia y el Reino Unido. Brasil supera ahora a España, Italia y Francia y anticipa lo que se viene en otros países latinoamericanos.

Hay consenso en medios de comunicación de que, en ausencia de pruebas de diagnóstico masivas, los expertos estiman el número real de contagiados podría ser hasta 15 veces superior a los datos oficiales.

Las autoridades sanitarias brasileñas reconocen que hasta el 16 de mayo, la pandemia había matado más de 15 mil personas. Los contagiados doblan cada cinco días. El Imperial College de Londres estima que los muertos podrían llegar al millón – si no se toman medidas apropiadas.

Es así como la Organización Mundial de la Salud (OMS) sigue de cerca la situación en Brasil: el país más golpeado por el coronavirus en América latina y el Caribe.

Captura de ecran Meganoticias: Brasil se convierte el 15 de mayo en el cuarto foco mundial de la pandemia

Y la situación no tiene visos de mejorar porque el presidente Bolsonaro desafía los gobernadores que imponen medidas de aislamiento físico y de restricción de actividades; contrarrestando y boicoteando el combate contra la peor crisis sanitaria mundial desde la gripe española de 1918.

Es así como el Gobernador de Sao Paulo, Joao Doria afirmó incluso, en abril a AP, que están “luchando contra el coronavirus y el Bolsonavirus”. También, en una rara posición editorial, la prestigiosa revista médica The Lancet afirmó que “la principal amenaza para una respuesta de Brasil al covid-19 es, el presidente  Jair Bolsonaro.”

Se amplía la Intervención Militar

La crisis profundiza el descalabro de la coalición que llevó al poder a Bolsonaro.

El nuevo ministro interino salud es el general Eduardo Pazuello, jefe del Operativo Acogida para recibir a inmigrantes venezolanos en la frontera. Su hoja de ruta no menciona ninguna experiencia en el área de la salud. Todo indica que la seguidilla de cambios de ministros impactará negativamente en la respuesta brasileña ante la crisis.

Por un lado, un analista opina que con la renuncia de Teich, “el gobierno ultraderechista de Jair Bolsonaro se acabó”. Circulan rumores de remoción del presidente, como con Dilma Roussef, pero las negociaciones entre partidos, bloques de los 513 diputados de la Cámara de Diputados, son complejas en tiempos del coronavirus.

Por otro, el ex presidente Ignacio Lula da Silva, en entrevista con AFP, teme un genocidio por la política de Bolsonaro ante el coronavirus ya que, en lugar de reunirse con gobernadores, “transforma a quienes están preocupados por el coronavirus en enemigos”.

Captura de ecran: Vicepresidente y ex general Hamilton Mourao se ofrece para substituir a Bolsonaro

Por su parte, el vicepresidente y ex general nostálgico de la dictadura, Hamilton Mourao, habla de ampliar la intervención militar en el gobierno y se ofrece para substituir a Bolsonaro. Ya nueve de los 23 ministros de Bolsonaro eran militares, también hay militares en puestos estratégicos de la administración pública. Los militares, activos o en retiro, consolidan su intervención política, aprovechando el vacío creado por la pésima gestión de Bolsonaro.

Emir Sader argumenta precisamente en que los militares están llenando el vacío de poder creado por Bolsonaro. Aunque, ante la debilidad de los partidos tradicionales, el estilo de Bolsonaro le haya permitido erigirse como única alternativa de la derecha contra el Partido de los Trabajadores, no es un buen presidente. Ello crea un vacío político que las FF.AA. brasileñas buscan llenar. Ya “… lo hicieron en 1964 y se proponen hacerlo de nuevo”.

Perspectivas inciertas.

El impeachment de Jair Bolsonaro aparece difícil. Por lo pronto, el ex presidente Lula, teme que ya hay menos civiles que militares en el Palacio de Planalto y, “…no siempre los militares saben lidiar con la democracia. Los militares hoy tienen más influencia en el gobierno que durante el régimen militar”. Pese a que la pandemia del coronavirus cree un contexto diferente del que prevalecía en los años sesenta, la situación actual recuerda lo ocurrido con el débil gobierno de Joao Goulart en 1964.

Es así como que luego de la ofensiva derechista contra el progresismo del PT con el golpe de Estado institucional contra Dilma Roussef, que llevó al giro neoliberal del corto reino de Michel Temer y el encarcelamiento de Lula; la creciente militarización del gobierno Bolsonaro, se erige como un nuevo obstáculo; no solo para enfrentar la grave crisis sanitaria creada por la pandemia, sino que en permitir el funcionamiento democrático en Brasil.

Captura de ecran: Lula teme genocidio con Bolsonaro y critica la militarización del gobierno: Brasil no es un cuartel. Comentario sobre entrevista de la AP.

En una coyuntura donde la política vuelve a su esencia – la de asegurar el buen funcionamiento de la polis, la gestión de la pandemia del Covid-19, por gobiernos como el brasileño, revela las falencias de las nuevas alternativas populistas de la derecha en América latina.

Advierte también, sobre las derivas militaristas cuando fracasan estas derechas; en contexto de agotamiento de propuestas de los progresismos como el del PT en Brasil.

La crisis del Covid-19 en Brasil, desvela la debilidad histórica del rol redistributivo que debieran tener los estados latinoamericanos,  más aún, en una región considerada como la de la clase media del planeta.

En realidad, de acuerdo a un reciente informe de la CEPAL; América latina esta marcada por profundas desigualdades sociales y económicas. Además, los índices macroeconómicos ocultan un importante sector económico informal que no es considerado en las políticas públicas.

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