Canada Desdeña Recurrir al Impuesto Netflix

Canadá desdeñó recurrir al impuesto Netflix. Fue otro de los desafíos no asumidos por el gobierno Trudeau en 2017. Vale decir, conseguir que los gigantes del Internet (Google, Amazon, Facebook, Netflix, Spotify y Youtube) paguen impuestos por los servicios que ofrecen en su territorio. No es un error menor. Esa negligencia favorece multinacionales con cifras de negocios de miles de millones de dólares. De un sector en constante crecimiento.

El acuerdo obtenido por Netflix, permite a la multinacional productora de House of Cards, escapar al pago de impuesto por sus servicios en suelo canadiense. Ello a cambio de invertir 500 millones en 5 años en producción canadiense. La ministro del Patrimonio, Mélanie Joly le tiró el bulto del Impuesto Netflix al ministro de finanzas, Bill Morneau.

El medio cultural y de las comunicaciones, particularmente en Quebec, criticó el carácter injusto de un trato de favor a una poderosa multinacional. Una política que terminará afectando la diversidad cultural. Criticó la injusticia fiscal resultante de que la industria cultural canadiense si debe colectar el impuesto al valor agregado (TPS y TVQ).

¿Ganan Nuevamente los Gigantes del Internet?

La transnacional Netflix, es la punta de lanza de una multimillonaria industria cultural. Una industria con beneficios anuales de más de 80 mil millones de dólares. Con ingresos generales de 500 mil millones de dólares. Google, Amazon, Facebook, Netflix, Spotify y Youtube ofrecen directamente contenidos a los canadienses, al margen del sistema reglamentario. Una amenaza abierta a la soberanía cultural de los Estados. A sus esfuerzos por mantener viva la diversidad cultural.

Los modelos de negocios de multinacionales escapan a los impuestos que si gravan las industrias nacionales.

Algunos se escudan falsamente tras la economía colaborativa, como lo hace Uber. Pero los Estados comienzan a legislar. La Unión Europea acaba de reconocer a Uber como lo que es: una compañía de transporte como las otras.

Otros modelos como Airbnb buscan escapar al pago de impuestos pagados por la hotelería local. En algunos lugares la legislación les obliga a pagar, en otros no. Son varios miles de millones de dólares.

No es una batalla fácil porque las multinacionales del Internet son poderosas. Es lo que acaba de confirmarla reciente decisión del organismo regulador estadounidense, la Comisión Federal de Comunicaciones (CFC). La FCC (siglas en inglés) cedió ante el poderoso lobby de los proveedores de Internet. Abandonó la llamada neutralidad del Internet. Una normativa impuesta por Barack Obama en 2015 La FCC permite ahora que las compañías puedan lucrarse con diferentes tarifas de acceso, rapidez y contenidos. Termina así el acceso universal y no discriminatorio que constituía la base del Internet.

La trinchera de la guerra de posiciones entre los Estados y los gigantes multinacionales del Internet tiene un nombre: Impuesto Netflix. Cada vez más gobiernos intentan a aplicarla. Todo indica que Canadá está ajeno a ese movimiento de equidad fiscal.

¿Resignarse a la Iniquidad Fiscal?

El 28 de septiembre, el gobierno canadiense anunció que eximía del impuesto federal de Netflix a sus abonos de televisión directos. Paradojalmente, Mélanie Joly, ministro del Patrimonio, presentó la medida como parte de la nueva política cultural canadiense. Defendió que, en lugar de cobrarle el impuesto a la venta de servicios, el acuerdo forzara Netflix a invertir 500 millones de dólares en cinco años en la producción de contenidos canadienses. Incluido por lo menos un 25% para producciones en francés.

Algunos consideran que el gobierno federal buscó evitar un impopular aumento de impuestos a la difusa clase media. Miedo a al partido Conservador. Al inclinarse ante el gigante Netflix, consolidó una iniquidad fiscal. Postergó, colectar fondos que podrían proteger la industria cultural canadiense. Prefirió un enfoque persuasivo, voluntario.

Cuestionó su propia política. Los esfuerzos de Revenue Canada contra la evasión tributaria y los paraísos fiscales. Un error porque el comercio electrónico, antes marginal, está en plena expansión.

Muchos en Quebec, como Luc Fortin, Ministro de la Cultura y las Comunicaciones, critican a la ministro Joly. Insisten que ella cometió un error monumental al dar un trato preferencial a una empresa multinacional. Ello discrimina a los competidores nacionales de Netflix, con mucho menos recursos. Ellos exigen que Netflix pague la TPS/TVQ como ellos (Vidéotron, Cogeco, Rogers y Bell). En caso contrario, los consumidores preferirán contratar directamente los servicios de Netflix.

Hay unanimidad en Quebec contra la medida. Las organizaciones patronales, sindicatos, partidos, 274 creadores denunciaron públicamente la medida. Frente a la oposición de Quebec, la Ministro Joly, trasladó el bulto a su colega, Bill Morneau. Hasta ahora Netflix sigue sin pagar un centavo en TPS o TVQ en territorio quebequense.

¿Se Descuidó de la Diversidad Cultural?

Pero no se trata sólo de iniquidad fiscal. Tras el debate sobre el impuesto Netflix está la defensa de la diversidad cultural en el mundo. La ministro Joly tranquilizó los oponentes en el resto de Canadá al prometer un aumento de la ayuda a los cablo-distribuidores en el Fondo de los Medios de Comunicación.

Argumentó también que la inversión de 500 millones de dólares en cinco años por Netflix estimulará la producción canadiense. Un acuerdo que prevé solamente el 25% a la producción en francés, con modalidades inciertas.

En Quebec, se afirma que Ottawa abdicó su responsabilidad de proteger el francés. Más en general, el logro inscrito en el ALENA de sustraer la cultura al comercio transfronterizo. Una necesidad reconocida por UNESCO, que protege la creación numérica diversa en la Convención Sobre la Protección y la Promoción de la Diversidad de Expresiones Culturales.

El año termina con una defensa de la cultura y del francés que atraviesa fronteras políticas.Con la  declaración “100 voces contra la injusticia” se aliaron productores y empresas nacionales de contenidos. El diputado de Quebec Solidario denunció la política federal junto a Leopold Turgeon y Peter Simons, empresarios del comercio electrónico local. Quebec, es la única provincia francófona de América del Norte. La exención de impuestos a Netflix, reduce los ingresos que el estado puede destinar a la cultura. Favorece la creciente hegemonía anglófona a caballo ahora de los gigantes del Internet. Un desafío vital para la causa de la diversidad cultural en el siglo 21.

Cita perdida con el Impuesto Netflix

El gobierno Trudeau va contra la tendencia de extender la regulación fiscal a los gigantes del Internet.Se conoce esa regulación como el impuesto Netflix. Netflix es el único de los gigantes del Internet que pide dinero directo al consumidor, los otros lucran como intermediarios de servicios.

La lista de Estados que exigen que los gigantes del Internet paguen impuestos por sus servicios se alarga. En 2011, Noruega impuso un impuesto Netflix. Japón y la Unión Europea imponen un impuesto de 18% a la multinacional. Australia gravó un impuesto del 10% a las plataformas numéricas en general. Francia por su parte, sólo impone el 2% a las plataformas Netflix y Amazon. Muchos otros países, como Suiza, Islandia, Suráfrica, Rusia, Nueva Zelandia, Israel, Corea del Sur, al igual que algunos Estados en Estados Unidos adoptaron diversas formas de impuesto Netflix. En Argentina también se impuso.

Canadá establecer un precedente. Se teme que otros gigantes del Internet exijan lo mismo. Algo preocupante en un mundo donde se expande el comercio electrónico.

La ministro del Patrimonio canadiense se habría dejado influenciar por los gigantes del Internet. El gobierno Trudeau rechazó la recomendación del comité parlamentario que propuso 5% de impuesto al Internet de alta velocidad. A pesar de bellos discursos, Canadá está perdiendo la batalla por imponer su soberanía ante los gigantes del Internet.

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