Cataluña: ¿Nueva Apuesta de los Independentistas?

España aplica desde le 27 de octubre el artículo 155 que suspende la autonomía de Cataluña. Frente a ello, la nueva apuesta de los independentistas catalanes es de ganar las elecciones convocadas por el primer ministro español Mariano Rajoy para el 21 de diciembre. Una apuesta difícil porque nada indica que Rajoy vaya a permitir la participación sin entrabas de los partidos independentistas en ese escrutinio.

La hoja de ruta de la independencia catalana declarada el mismo 27 de octubre, se estrelló contra la intransigencia de Mariano Rajoy. Madrid fue coherente con su defensa acérrima del Estado de Derecho frente a una región rebelde. Recurrió al artículo 155 de la constitución. Destituyó el gobierno y tomó el control de la región autónoma. Llama a elecciones en vísperas de navidad el 21-D. Acusados de rebelión y sedición, los miembros del ex gobierno catalán, están amenazados con penas de 15 y 30 años de presidio.

Según el periódico La Vanguardia, Puigdemont se niega a admitir la realidad. La apuesta por una victoria de las fuerzas independentistas el 21-D es arriesgada. Rajoy puede prohibir los partidos independentistas. Si ellos ganan, puede argumentar que ello no afecta la aplicación del artículo 155. Sus partidarios esperan terminar con el golpismo catalán.

El ex ejecutivo de la generalitat, también es coherente con las características pacifistas del actual movimiento independentista. Insiste en la legitimidad democrática del disuelto gobierno. Desde Bruselas, donde espera despertar la solidaridad europea, Carles Puigdemont no se inclinó frente al 155. Aceptó el desafío del 21-D. Puigdemont insta a que, como él, Rajoy acepte los resultados. Cualesquiera que sean. Incluida una victoria de una mayoría independentista. Busca así mantener abierta la opción democrática del movimiento de liberación nacional catalán. En espera que la comunidad internacional termine mediando la independencia.

¿Golpe Institucional de Rajoy?

Mariano Rajoy

El Senado español aprobó, como pedido por Rajoy, el viernes 27 de octubre la aplicación del artículo 155 de la Constitución a Cataluña. Apoyaron la medida (214 votos) el Partido Popular, el PSOE, Ciudadanos la Coalición Canaria. En contra (47) Unidos Podemos, Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) el partido Nacionalista Vasco (PNV) y Partido Democrático de Catalunya (PDeCAT). El PSOE consiguió evitar que la aplicación del 155, incluyera el control de los medios de comunicación.

Las seis horas de debate se dieron al unísono con la Declaración unilateral de independencia por el parlamento catalán. Solo 45 minutos entre la adopción de decisiones previstas desde que Carles Puigdemont, el jueves 26, se rindió a la evidencia que Madrid no daría garantías para elecciones convocadas por la generalitat.

Con ello, el gobierno de Mariano Rajoy tomó el control de Cataluña. La ley permite el cese del president Carles Puigdemont, del vicepresidente Oriol Junqueras y de todos los miembros del gobierno autónomo. Restringe los poderes del parlamento catalán. Interviene todos los organismos y servicios de la administración pública catalana. Controla los Mossos d’Esquadra (policía) y despide su jefe Josep Lluis Trapero. El gobierno Rajoy disolvió ell parlamento y convocó a elecciones el 21 de diciembre. Mariano Rajoy delegó en su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, todas las funciones y responsabilidades del presidente de la generalitat. Finalmente, a petición de Rajoy, la Fiscalía General, presentó el 30 de octubre querellas por rebelión, sedición y otros delitos contra los integrantes del destituido gobierno catalán y contra la Mesa del parlamento autonómico por impulsar un proceso independentista.

¿Una Política Represiva Coherente?

Rajoy ha aplicado consistentemente la política de la indivisibilidad de España y la limitación de poderes de las regiones autónomas. Muchos atribuyen a esa estrategia de Rajoy la popularidad del el actual movimiento independentista en Cataluña. Rajoy benefició de un anti catalanismo que se vende bien en su base electoral. Pero fomentó un movimiento independentista poco presente hasta 2010. Se trata sin embargo de una política con coherencia propia. La eliminación en 2010 del estatus de autonomía de 2006. El recurso al artículo 155 de la Constitución heredada de la incompleta transición del franquismo. No son más que dos puntos álgidos de una misma política de defensa del Estado de Derecho.

Restringida a las instituciones, la defensa de la indivisibilidad España alcanzó finalmente a la mayoría silenciosa. En Madrid manifestaciones exigieron encarcelar los independentistas. En Barcelona, los anti-independencia el domingo 29 de octubre, confortó los partidarios del carácter inamovible e indivisible de España. El presidente de la generalitat catalana, Carles Puigdemont, se transformó en el enemigo absoluto. El independentismo en una enfermedad como lo clama Vargas Llosa.

Raíces del Independentismo Actual en Cataluña

La posición del bloque independentista también sigue siendo coherente con la historia del actual movimiento independentista.

Como se recordará, la mayoría parlamentaria independentista en la Asamblea nacional de la región autónoma de Cataluña, decidió el 6 de septiembre convocar el referéndum sobre la independencia catalana realizar el 1º de octubre pasado. En caso de victoria del Sí, seguiría una resolución de Declaración Unilateral de Independencia (DUI) y la aplicación de la Ley de Transitoriedad.

Era la culminación del actual movimiento independentista alimentado, en 2010, por el rechazo por el Tribunal Constitucional de aspectos claves (nación catalana) del estatuto de autonomía. Un estatuto aprobado masivamente en el referéndum vinculante de junio de 2006. Una medida favorecida por el dialogo con el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE).

El referéndum por la independencia, organizada en 2013 fue abortada por la negativa de Madrid. El entonces presidente de la generalitat, Artur Mas, fue procesado por desobedecer y transformarlo en una Consulta no vinculante.

La mayoría absoluta en el parlamento de los partidos independentistas en las elecciones de 2016 reflejó un alto respaldo popular (47% de los electores). El actual movimiento independentista, tiene filiación con la fugaz declaración de Republica Federada catalana dentro de la República Española en abril de 1931 de Lluis Companys. Un mártir de la causa independentista.

¿Fin del independentismo?

La intransigencia de Rajoy, en defensa de la indivisibilidad constitucional de España dio nuevo crédito al anunciado choque de trenes de Julio Anguita Nuevamente, como en 2013, Rajoy prohibió el referéndum de la independencia de Cataluña. A pesar de las amenazas de Madrid, mantuvieron la convocatoria al referéndum el 1º de octubre.

Y es que a diferencia de 1931 o de la consulta de 2013, ahora el movimiento independentista incluye un amplio arco iris político. Incluye la derecha el centro y la izquierda (CUP) y la sección catalana de Podemos. Controlaba el gobierno de la generalitat. Contaba con una coalición con mayoría absoluta en el parlamento. Con un apoyo importante de la sociedad civil, tanto en barrios, como en organizaciones sociales y en las calles.

Las masivas movilizaciones se transformaron en un actor ineludible del proceso. El conflicto asumió la forma de la legitimidad democrática contra el estado de derecho. El objetivo de la apuesta de Puigdemont es mantener ese conflicto.

El referéndum del 1-O se realizó, de todos modos, en las peores condiciones. El mundo asistió a la violencia de la guardia civil contra personas que solo deseaban ejercer su voto. Pero el estado español consiguió limitar la participación a solo el 43% de los electores. Aunque el 90% votó por el Sí en tales condiciones justificaba el diálogo.

Las capitales europeas mantuvieron su apoyo a Rajoy. El movimiento independentista vaciló, arriesgando la implosión. Carles Puigdemont suspendió la aplicación de la Declaración Unilateral de la Independencia, surgida de la victoria en el referéndum. Apeló, en vano, al diálogo con Madrid. Increpó, sin resultado, la mediación de la Unión Europea y la comunidad internacional. Madrid consiguió limitar la participación al punto de restar legitimidad al resultado del referéndum.

¿Último Acto de los Independentistas?

El 27 de octubre se transformó en el nuevo jalón de la crisis. El jueves 25, en vísperas de que el senado le aplicara el artículo 155 a Cataluña, Carles Puigdemont descartó definitivamente la convocatoria a elecciones anticipadas, por ausencia de garantías de parte de Madrid. Una opción que según el PSOE y Podemos, podía resolver la crisis en el campo político y no el del mero respeto del estado de derecho. Una opción resistida por la CUP y otros sectores independentistas. Carles Puigdemont optó por trasladar al parlamento la decisión de hacer efectiva la Declaración Unilateral de Independencia. Con ello fortaleció la unidad de los independentistas.

Foto del tuit de Puigdemont

Es así como el viernes 27, para la historia, los parlamentarios independentistas adoptaron la Declaración unilateral de independencia, intitulada la Declaración de los presentantes de Cataluña al pueblo de Cataluña y a todos los pueblos del mundo. El texto de esa declaración rescata sus mil años de historia. Alude a la ruptura del acuerdo constitucional de 1978 por la decisión del Tribunal Constitucional en 2010, Pone en valor los resultados del referendo del 1º de octubre. Denuncia, que en lugar de permanecer neutrales, las instituciones españolas dejaron indefensa a la ciudadanía de Cataluña. Por ello el parlament por mayoría constituyó la Republica catalana como Estado Independiente y soberano, de derecho, democrático y social. Entró así en vigor, al mismo tiempo, la Ley de Transitoriedad Jurídica y Fundacional de la Republica.

¿Cuáles Perspectivas?

Los nacionalistas españoles más radicales ya hacen el post-mortem del fracaso de los aborrecidos independentistas. Saludan la unidad reencontrada de España. Una unidad que requeriría perseguir con todo el peso de la ley a Puigdemont y sus secuaces independentistas. Se evitó la propagación de la enfermedad que desgraciadamente creció en Catalunya, de que hablaba Vargas Llosa.

Otros, dan un suspiro de alivio. Afirman que se impuso, finalmente, la cordura del estado de derecho. Una salida que sin ser heroica, permite mantener el estatus quo y ocuparse de las cosas verdaderamente importantes. Porque es necesario señalar que el proceso catalán causa incomodidad hasta en sectores de la izquierda que saludan la liberación nacional en otras latitudes.

Jean-Laude Juncker

Las capitales Europeas siguen reconociendo a Madrid como único interlocutor. Se saluda el imperio del Estado de Derecho en España. A lo más, como lo afirma el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, se espera que “el Gobierno español favorezca la fuerza de los argumentos, no el argumento de la fuerza”. Una amenaza peligrosa en una Europa pletórica de pueblos sumergidos.

Otros observadores (Francois Brousseau) culpan de provocación a los independentistas. Sabían que los dados estaban marcados, como diría Leonard Cohen (everybody knows). El nacionalismo Catalán no tenía el peso del nacionalismo español. Temen que el movimiento independentista entre en largo letargo. O incluso pueda caer en un anacrónico salto al vacío de agudización de la violencia. Parece, sin embargo que nuevamente, el independentismo catalán privilegia la resistencia pacífica. La apuesta de Puigdemont y los independentistas para el 21-D mantiene abierto el camino.

Cataluña: ¿Nueva Apuesta de los Independentistas?

Puigdemont, no reconoce su cese y se opone a la aplicación del artículo 155. Viajó a Bélgica donde declaró que sigue trabajando. No ha pedido asilo. Tampoco los consejeros que le acompañan. Llama a la resistencia pacífica. Apuesta a ganar las elecciones del 21 de diciembre. Anuncia que aceptará el resultado, sea cual sea. Exige la misma actitud del Estado Español.

El vicepresidente Oriol Junqueras líder del Partido izquierda republicana (ERC) insiste en el New York Times en la legalidad de la republica catalana y la vigencia de sus líderes. Las elecciones del 21 de diciembre son “esenciales para consolidar la república” (catalana).

La izquierdista Candidatura Unidad Popular (CUP) llama a la desobediencia masiva ante la agresión del artículo 155. No descarta participar en las elecciones del 21-D. Se mantiene el consenso de la participación electoral pacifica.

Las posibilidades de división del movimiento independentista siguen presentes. Una posibilidad cierta por el carácter pluriclasista y diverso del movimiento de liberación nacional catalán. Incluye sectores que antes se calificaban burgueses, que han resistido las presiones económicas de  mudanzas de sedes sociales como del independentista Partido Democrático Catalán, PdeCAT, sucesor de la Convergencia Democrática de Cataluña formado por Jordi Pujol hace 44 años.

La apuesta de los independentistas es arriesgada. Nada asegura que Rajoy no prohíba los partidos independentistas. No es seguro que estos consigan presentar una candidatura única. Además, si las cortes detienen todos los ex miembros del gobierno catalán, quien liderará. ¿O, el resultado será al revés si hay prohibición?

Carles Puigdemont busca obligar la internacionalización de la persecución del gobierno español contra los independentistas. No acudirá, a la Audiencia Nacional para el jueves 2 de noviembre. Los que acuden, ya sufren el escarnio de los nacionalistas españoles, como indica El Diario. La demanda extradición sería potencialmente explosiva para la Unión Europea.

 

 

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