Brasil. ¿Destitución inminente de Michel Temer?

El presidente no electo de Brasil está enfrentado a su destitución por corrupción

¿Cuándo será destituido el derechista presidente no electo, Michel Temer?, ¿Terminará su mandato de golpista traidor de la presidenta electa Dilma Rousseff en enero de 2019, como previsto?

Las recientes acusaciones de corrupción por el gigante de la carne, JBS, se agregan a otras que ponen de actualidad ese escenario. Más de 100 mil personas reclamaron “Fora Temer” y exigieron “elecciones directas ya”. Retomaron así la consigna del movimiento democrático contra la dictadura militar en los años 80. Se trata de evitar que el congreso designe otro miembro de la élite corrompida brasileña, rehuyendo el veredicto popular.

Los observadores estiman que Michel Temer sólo será destituido si no logra imponer las políticas del bloque conservador que retornó ilegítimamente al poder en Brasil. Eso deja las elecciones de octubre de 2018, como única salida democrática a la crisis política de la primera potencia latinoamericana. Ello, si la derecha no consigue inhabilitar la candidatura del popular ex presidente brasileño Ignacio “Lula” da Silva, que aseguraría el retorno del progresismo a la primera potencia latinoamericana.

Un Golpe de nuevo tipo

Hace un año, la corrupta clase política brasileña perfeccionó el golpe institucional, la nueva receta golpista de la restauración conservadora en América latina. Se recurre a medios parlamentarios para derrocar los gobiernos progresistas. Eso ya ocurrió en Honduras con Manuel Zelaya y en Paraguay contra Fernando Lugo. Es lo que está tras la crisis venezolana.

La presidente electa Dilma Rousseff fue destituida por un golpe institucional en agosto de 2016

El golpe institucional contra Dilma Rousseff se basó en la ambigua figura político-jurídica “crimen de responsabilidad” por irregularidades fiscales. La presidencia habría alterado los presupuestos mediante decretos no autorizados por el Congreso. Habría financiado con créditos de la banca pública los programas sociales de su Gobierno cuando bajaron las recetas fiscales por la recesión. La amalgama entre la destitución de Dilma Rousseff y la corrupción de la clase política brasileña, fomentada por la prensa tradicional no corresponde.

El “impeachment” se debió a la ruptura del modelo de coalición presidencialista con coalición parlamentaria, cuando Dilma Rousseff perdió apoyo popular por su viraje derechista. Una consecuencia de la tentación derechista del PT, que le alejó de su base social. Dilma estima que su principal error fue de nombrar al derechista Temer como vice presidente. Pero, como en el caso de otros progresismos latinoamericanos fue más bien de mantener intactas las estructuras económicas y políticas.

El organizador del juicio político fue el presidente de la Cámara baja, Eduardo Cunha. Un parlamentario condenado a 15 años de cárcel por corrupción en la causa del Lava Jato. Dilma Rousseff fue suspendida el 12 de mayo y reemplazada de  manera interina por Michel Temer quien asumió plenos poderes en agosto de 2016. Desde entonces Michel temer impone una agenda que nada tenía que ver con lo que votaron mayoritariamente los brasileños en 2014.

¿Destitución inminente de Michel Temer?

Fue así como la derecha brasileña volvió al poder, sin elecciones. Sin legitimidad electoral impuso un plan de austeridad  reduciendo los gastos de previsión social, flexibilizando el código del trabajo y reduciendo substancialmente los gastos sociales. Hoy muchos estiman que con un presidente desprestigiado, la vía del golpe está agotada. La derecha puso en el poder a quien algunos consideran un “delincuente”, como el personaje Underwood de “House of Cards”.

Los ingleses señalan pragmáticamente que la demostración de la existencia del pudding está en comérselo. (the proof of  the pudding is in the eating). Temer sobrevivirá mientras le sirva a la derecha conservadora brasileña.

El objetivo del golpe institucional de la derecha contra Dilma Rousseff era de tomar el poder mediante el golpe institucional. Lo que no pudo lograr por las urnas. Se trata de desmantelar las medidas sociales y redistributivas de los gobiernos progresistas del PT.

Temer se debate como diablo en agua bendita, en el palacio de Planalto frente a las acusaciones de corrupción. Joesley Batista, de JBS afirmó el 17 de mayo que Temer recibió 4,6 millones de dólares en sobornos. También entregaron una grabación donde Temer reconoce el pago de coimas para que Eduardo Cunha mantenga su silencio. La Corte Suprema brasileña inició una investigación por corrupción pasiva, obstrucción a la justicia y asociación ilícita.

Temer cambió en el fin de semana al ministro de justicia Osmar Serraglio implicado en el escándalo de corrupción de fiscales sanitario para vender carne averiada. Nombro a Torquato Jardim. Según los observadores, es una movida para postergar otro juicio. Aquel por financiamiento ilegal en las elecciones de 2014. Un juicio del Tribunal Supremo Electoral en curso podría llevar a su destitución.

¿Cuáles alternativas?

Los observadores estiman que Temer fue abandonado por sus aliados. La derecha parece dispuesta a sacrificarlo en aras de la estabilidad. Temer conserva el apoyo del PMDB, del PSDB y DEM. Cuatro partidos (que suman  66 diputados en el Congreso), ya lo abandonaron (PSB; el PPS; el PTN y PHS).

Las alternativas  de consolidación del golpe institucional no son evidentes. Es difícil encontrar en la clase política de derecha quien no esté envuelto en la corrupción.  El primero en la línea de sucesión es el presidente de la Cámara, el diputado Roberto Maia. Pero el también está investigado por corrupción en el proceso Lava-Jato, entre otros.

La siguiente es la presidenta del Supremo Tribunal federal (Corte Suprema). Pero eso disminuiría aun más la legitimidad de la presidencia. Pararía el ritmo de las reformas que quiere imponer la derecha.

El conocido ex sacerdote franciscano, fundador de la teología de la liberación, Leonardo Boff teme un golpe de estado. Temor fundado en que Temer ordenó por decreto la intervención de los militares para reprimir el movimiento “Fora Temer”. Pero se vio obligado a retroceder. Su decreto era ilegal: el presidente debe pasar por el Parlamento para convocar las Fuerzas Armadas.

En comunicado conjunto, la CIDH y el alto comisionado de la ONU, criticaron la represión. ¿Ello debiera haber alertado la OEA? Pero la instancia regional, muy activa en el caso de Venezuela se niega a discutir sobre la crisis política en Brasil.

Otros temen que la destitución de Temer, lleve a que el parlamento designe otro presidente ilegítimo. Ello, como resultado del juicio del Tribunal Supremo Electoral sobre financiamiento ilegal de las elecciones de 2014.

Impedir el retorno de “Lula”

Temer espera sobrevivir ganando tiempo a como dé lugar. Lo cierto es que su destitución no significaría, según los observadores,  el derrumbe del sistema político. Confirmaría simplemente que Michel Temer  ya no es capaz de imponer las reformas que exigen los sectores conservadores.

Ex presidente Ignacio “Lula” da Silva. Favorito para las elecciones de octubre de 2018

La crisis de la clase política brasileña se da en el contexto de una profunda recesión, exacerbada por la imposición del plan de austeridad del gobierno. La crisis económica continúa: hay 12 millones de cesantes; el crecimiento apenas alcanzará el 0,5%. Como ante otras crisis, las medidas de austeridad gubernamentales profundizaron la crisis económica.

El objetivo de la derecha sigue siendo el de consolidar el golpe institucional contra el PT. Para ello busca impedir el retorno del ex presidente Ignacio “Lula” da Silva, inhabilitándolo como candidato para las elecciones de octubre de 2018. El Juez Sergio Moro busca condenarlo por la supuesta propiedad de un triplex en Guarujá, de lo cual no hay pruebas, solo declaraciones orales.

Por su parte, el Partido de los Trabajadores fortalece el movimiento “Fora Temer”. Reanuda sus lazos con su base social, exigiendo como en los años 80  “elecciones directas ya”. El problema es que eso no es viable. Para elecciones directas se requiere un cambio constitucional, que el congreso dominado por la derecha no otorgará.  

Por ello, la salida más viable para resolver el impasse democrático que vive Brasil siguen siendo las elecciones de octubre de 2018. Las encuestas dan a Lula como ganador en la primera y segunda vueltas contra cualquier otro candidato.  ¿Tendrá éxito el PT en vincularse nuevamente a los movimientos sociales? ¿Conseguirá la derecha  cerrar el camino a una reelección del ex presidente “Lula”  inhabilitándolo como candidato?

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Una respuesta a Brasil. ¿Destitución inminente de Michel Temer?

  1. José Ramón Herrera dijo:

    No hay dudas que los grupos de Derecha son más activos en las maniobras de corrupción. Tienen la experiencia de las Empresas, todas más o menos involucradas, se defienden diciendo que son los «procedimientos». Si Lula vuelve tendrá que ponerse las pilas y terminar con cualquier asomo de corrupción en Brasil. Esto podría servir de modelo para otras «democracias» entre las cuales la Chilena, donde la UDI se ganó el campeonato de compañías fuleras, pero donde todos al final metieron sus manitos de gato.

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