Siria: Trump Ordena Ataque contra Siria

Donald Trump anuncia los ataques en la televisión

El jueves 6 de abril, el presidente de Estados Unidos de América (EUA) Donald Trump tomó a todo el mundo por sorpresa cuando ordenó que se lanzaran 59 cohetes Tomahawk contra la base militar Al-Chayrat del ejército Sirio en la provincia de Homs. El ataque, violó las reglas del derecho internacional porque no fue autorizado por la ONU o un acto de defensa. Fue considerado como un gesto de guerra por Rusia e Irán, principales aliados de Siria. El argumento de Donald Trump en mensaje televisivo era que se trataba de represalia por la presunta responsabilidad del gobierno de Bachar al Assad en un ataque químico que mató 86 personas incluidos decenas de niños en Idlib, uno de los últimos bastiones de Al Nosra y otros “rebeldes” en el  noroeste de Siria, luego de la caída de Alepo.  Los observadores esperan que el gesto fuera una acción puntual y limitada que no tendrá efectos sobre la ya compleja guerra en Siria. Las últimas declaraciones de la embajadora de EUA en la ONU, Nikki Haley, afirmando que no se trata solo de derrotar a DAESH, sino que también un cambio de régimen en Siria, parecen marcar el retorno de los neoconservadores a la Casa Blanca  y su fracasada estrategia de Nation Building, en Afganistán, Libia e Iraq. Bajo Trump, la política internacional se ha vuelto imprevisible.

Un ataque imprudente y atarantado

Se trató de la primera decisión militar de Donald Trump en política internacional. Un cambio radical, porque hace una semana, los portavoces del presidente Trump señalaban que este se acomodaría con que Bachar al Assad permanezca en el poder después de la derrota del Grupo Estado Islámico en el Levante y Siria (DAESH). Ahora es Assad y no DAESH que aparece como el principal enemigo.

El problema es que según todos los expertos la caída de Assad crearía una situación explosiva como la creada tras la muerte en bombardeos occidentales de Muhammad El Kadafi en Libia. Una crisis de Estado Fallido, que todavía no se termina y que es el más catastrófico fracaso de la política de Nation Buiding o de construcción de la democracia, por Washington en el Medio Oriente. Semejante a lo ocurrido en Irak, donde llevó al surgimiento del ahora temido DAESH y el anuncio de su Califato Grupo en Siria e Iraq.

Nadie sabe cuáles serían los objetivos de la política de Donald Trump en Siria ahora. Saludan que sus asesores tuvieron el buen reflejo de avisar a los Rusos para evitar la escalada incalculables proporciones. Todo indica que debe interpretarse como un gesto punitivo unilateral.

Los únicos ataques permitidos por el derecho internacional son los permitidos por el Consejo de seguridad de la ONU, o como defensa cuando el país es atacado. En esas condiciones, los gobiernos aliados de Siria, (Rusia e Irán), tienen razón en denunciarlo como un acto ilegal de acuerdo al derecho internacional. Se trata de la decisión de un país actuando sólo; que decide atacar otro país, pasando por encima de las instancias internacionales e incluso por encima de la coalición de países extranjeros que operan en Siria. No respeta las reglas de las relaciones entre estados.

Canadá aprobó los ataques precisos y limitados para disuadir Assad de usar armas químicas

Levanta un velo sobre el estilo de gestión del presidente Trump: Desea mostrar que el suyo no es un gobierno débil; que usa la fuerza; que se abroga el derecho de intervenir donde le plazca, para hacer reinar su orden internacional. Para ello, pasa llevar al Consejo de Seguridad de la ONU, piedra angular del derecho a la intervención militar. No recurre tampoco, como en otras ocasiones, bajo otros presidentes estadounidenses, a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) o a una coalición internacional fuera de instancias internacionales, como en el caso de los ataques contra Libia o de la coalición de países que combaten contra DAESH en Irak y en Siria. Se trata entonces efectivamente de una acción ilegal desde el punto de vista del derecho internacional. Trump es el gendarme mundial solitario. El Imperio esta de retorno ahora con un matón cuyas decisiones se basan en lo que ve en la televisión.

¿Justificado moralmente?

Algunos observadores consideran que a pesar de ser ilegal, desde el punto de vista del derecho internacional, el ataque sería moralmente justificado. Es la posición del gobierno canadiense. El ataque sería aceptable porque fue un gesto preciso y limitado, que no tiene otra consecuencia que la de disuadir Bashar el Assad en recurrir nuevamente a las armas químicas contra su pueblo, consideradas como un crimen de guerra.

Muchos dudan que el gobierno Assad sea tan estúpido como para usar un ataque químico cuando estaba ganando la guerra. Nadie se atreve a afirmar fehacientemente, con pruebas, que el gobierno de Assad miente cuando niega que fuera responsable de la muerte de 86 personas entre ellos varias decenas de niños producto de un ataque químico contra los rebeldes en Jan Sheijun. No existen tales pruebas por el momento. El derecho internacional prevé una investigación antes de optar por un ataque militar.

Caricatura que circula en la Web

Ciertamente, en toda guerra la primera víctima es la verdad, pero en este caso, por la naturaleza, la complejidad y la brutalidad de la guerra en Siria se debe actuar con cuidado. La guerra en Siria ha cobrado más de 300 mil muertos y lanzado al exilio millones de refugiados en 7 años. Los hechos desde 2011, están sembrados de errores si se examina la intervención de las potencias occidentales. Es difícil entonces aceptar criterios morales. Como en ningún otro conflicto, el servicio a la paz, depende de la introducción de mecanismos diplomáticos.

Creer en la explicación moral de Trump, hace recordar que también se había acusado a Bachar el Assad del ataque químico en Guta Oriental al Este de Damasco, el 21 de agosto de 2013. Los expertos, confirmaron que se trató de un gas semejante al sarín. Pero, según el informe final de la Organización por la protección de las armas químicas (OPAQ) confirmó que las fuerzas “rebeldes” antes que al gobierno, usaban armas químicas. Hay informaciones que confirman que los “rebeldes” usaron armas químicas. La ONU confirmó que los “rebeldes” usaron el agente neurológico sarín en 2013. Ello habría explicado que el ex presidente Barack Obama no considerara que Assad había pasado la famosa línea roja. En ese caso, luego del acuerdo con mediación de Moscú, Siria destruyó sus arsenales. Por lo menos, al igual que en la ocasión anterior, esta vez, se impone una investigación para probar la responsabilidad del gobierno Sirio y actuar como corresponde con castigo si se comprueba efectivamente su responsabilidad en la violación del tratado internacional. Además

El sorpresivo ataque de la administración Trump, crea incertidumbre internacional, por el poderío militar de Estados Unidos. Se teme una reacción semejante en contra de Corea del Norte si esta continúa con sus ensayos de cohetes.

¿Trump: Una nueva política de EUA en Siria?

Desde cualquier perspectiva, el ataque contra Al-Chayrat, fue imprudente. Para algunos, Trump se mostró como un amateur, que no respeta las reglas internacionales de los conflictos dentro de las naciones o entre naciones.

Lo peor del caso, fuera de confortar el entusiasmo beligerante de algunos, es que no hará más fácil la paz en Siria. Las fuerzas occidentales no son actores externos. Ya están directamente involucrados.

Presidente Sirio Bachar al Assad

Hay consenso, que la llamada primera árabe de 2011 en Túnez, abrió la puerta para quienes buscaban eliminar el incomodo líder de Siria Bashar al Assad favoreciendo la oposición militar y no a los partidarios de la democratización de Siria. Una situación que favoreció el desarrollo de DAESH, originado en una mezcla de Al-Qaida y de militares del depuesto y asesinado presidente Sirio Saddam Hussein.

Los llamados rebeldes moderados, aliados de Washington, no hicieron el peso y Washington y otras capitales occidentales terminaron por reconocer que Bashar al Assad era el mal menor. Permitieron además el ingreso de Rusia como nuevo actor regional operando en su zona de influencia a las puertas de su frontera.

El ex presidente Barack Obama, reconoció la importancia de la diplomacia, evitando entrar en una nueva guerra en Siria. La compleja situación Siria no engloba solamente actores locales. Los conflictos confesionales se agregan a conflictos de tribus o clanes con profundas raíces históricas en la intervención de las potencias occidentales que se disputaron los territorios del derrotado imperio Otomano a finales de la primera guerra mundial, Hace casi un siglo, cuando en 1920 se creó Siria. Una asimetría que buscaba que no hubiera un gobierno central fuerte sino que obsecuente con los poderes coloniales de la época. La suerte entregada a la Nación Kurda repartida entre Siria, Irak Turquía e Irán recuerda esa aberración.

La complejidad tiene nuevas dimensiones en los poderes regionales. Hay aliados de Estados Unidos que no han sido inquietados, pese a ser gobiernos dictatoriales, que financian el terrorismo internacional y apoyan a DAESH, como ocurre con Arabia Saudita. Se les permite comprar armamentos y que intervengan en países como Yemen o Sudan como fuerza militar de ocupación.  Es necesario recordar también como lo señalábamos los fracasos de la estrategia de Nation Building en Afganistán. Recordar incluso la descarada mentira, probada fehacientemente desde hace años, de que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y que ello justificaba moralmente la invasión de Iraq. Esa mentira provocó una guerra de ocupación que ha costado cientos de miles de muertos, sin que se incomode a los responsables.

¿En qué quedó el America First de Trump?

Los observadores coinciden en que el presidente estadounidense Donald Trump actuó movido por un imperativo moral al ver en la televisión las muertes de niños con bombas químicas. Pretenden que no se trata de un cambio radical de la política exterior estadounidense que, de estar enfocada en exterminar a DAESH privilegiaría ahora el derrocamiento del presidente sirio Bashar al Assad.

Efectivamente, los analistas consideran que sin Assad, Siria caería en el caos y Daesh se fortalecerá nuevamente. También se espera que a pesar del ataque y porque los rusos no usaron las baterías anti cohetes que han instalado en Siria, es posible que no se produzca una escalada que lleve a un conflicto militar abierto entre Washington y Moscú.

El conflicto sigue bloqueado. Está claro que el apoyo de los rusos y de Hesbolla que canaliza el apoyo de Irán hace que el gobierno Sirio tiene fuertes posibilidades de mantenerse. Por su parte, DAESH  ha perdido poder. Los rebeldes apoyados por occidente y que debieran derrocar a Bachar el Assad no tienen posibilidades de ganar, además que son parte del bloque islámico donde está Al Qaida y DAESH. Ciertamente, cuentan con el apoyo de enemigos del gobierno Sirio como Arabia Saudita y Turquía. El autoritario presidente Recep Tayyip Erdogan de Turquía, quiere evitar a toda costa, que pueda formarse en Siria un estado Kurdo autónomo que podría propagarse hacia Turquía.

¿Imprevisible presidente Trump?

Es en ese complejo panorama, que con la sutileza de un elefante en una pieza con porcelanas, con equilibrios complejos, que lanzó su ataque Trump. Los analistas esperan que Trump vuelva al America First. Pero, como dicen algunos, la reacción de Trump podría explicarse antes que nada, por ganar el electorado estadounidense.

Por un lado, así prueba que no es un juguete de Moscu, además de distraer de la presunta participación rusa en su favor en la campaña electoral. Otros esgrimen la tesis de la película Wag the dog, de usar un conflicto para hacer olvidar las derrotas de sus decretos, de su reforma del Obamanacare, entre otros.

Pero las hipótesis se acumulan, Algunos creen que, como el ataque se hizo la noche misma del encuentro con el presidente chino Xi Ching Ping, (una visita sorprendentemente discreta), el ataque servía para recordarle a China que Trump podría adoptar la misma actitud la República Popular China no controla su aliado Nord-Coreano, y este sigue experimentando con cohetes.

La otra tesis es que Trump cedió finalmente antes el complejo militar-industrial y de las políticas de los neoconservadores (William Kristol, Robert Kagan, Norman Podhoretz, Elliot Abrams y Richard Perle) que ven en una política agresiva sobre todo después del 911, un antídoto contra la decadencia de EUA.

En todos los casos, la clase política apoyó el ataque contra Siria. Se espera que la popularidad de Trump aumente en estados Unidos, proporcionalmente a la preocupación en las principales capitales del mundo.

Lo que se confirma es el carácter impredecible de las políticas de Donald Trump, una cuestión que debe preocupar las naciones progresistas latinoamericanas porque de algún modo, la presidencia de Trump es el segundo acto de la doctrina Monroe, (América for the Americans) ahora a escala mundial; el retorno del gendarme mundial. Pero como el mundo ha avanzado a la multipolaridad, y las naciones no son como en siglo 19 o en el siglo 20, las consecuencias son impredecibles.

Tras la confusión, algunos temen, como Noam Chomsky, que cuando Trump ya no pueda usar los inmigrantes como chivos expiatorios, el montará un ataque contra algún país para mantenerse el poder. Otros  son aún más pesimistas porque temen que Trump pueda con esas acciones intempestivas llevar incluso a una guerra global

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