Bombardier: Indignación porque Quebec financia al 1%

Quebec invirtió 1,3 mil millones de dólares en Bombardier

Esta semana causó escándalo en Quebec la noticia de las alzas de remuneración de seis altos dirigentes de Bombardier en 2016, flor y nata del Quebec Inc. Propiedad de la familia Beaudoin, una multinacional de aeronáutica y transportes cotizada en la bolsa. Alzas indefendibles porque Bombardier recibió dinero público para evitar la bancarrota: casi 3 mil millones de ayuda de los contribuyentes a través de los gobiernos y la Caisse de Dépôt et Placement. Con esa plata, en lugar de crear empleos, los dirigentes de Bombardier hicieron una restructuración que eliminó 14 500 empleos en 2016. Una aberración cuando es el dinero público el que financió la salida de la bancarrota de Bombardier. De acuerdo a una encuesta el 93% de los quebequenses rechazan financiar el 1% y critican al gobierno Couillard por su obsecuencia con la multinacional.

La ética del 1%: Corporate Welfare Bums

Los detalles de las sumas entregadas a estos asistidos del Estado quebequense son éticamente inaceptables: ganan 400 veces el salario medio. El presidente del CA, Pierre Beaudoin por solo asistir a las reuniones según las criticas, pasó de 5 millones en 2015 a 7 millones de dólares en 2016 (36,5% de aumento) por participar en el consejo de administración. Michel Nadeau del Instituto de la gobernanza, señala que para ese puesto el pago normal es de 250 mil dólares.

Luego de las críticas Pierre Beaudin, dijo renunciar al alza de salario. Finalmente los otros decidieron pedir que el Consejo de Administracion de Bombardier postergue la entrega de esos aumentos de salarios a 2020. Alain Bellemare, jefe de la Dirección, pasó de 8,4 millones anuales, a 12,5 millones un aumento de 47,7%. David Coleal de la división de aviones de comerciales aumentó su salario de 3,8  a 6 millones (un aumento de 55,4%). El presidente de la división de Transportes, Laurent Troger, tuvo un aumento de 93% pasando de 3,2 millones a 6,2 millones. Jean Monty, presidente del Comité de remuneración de Bombardier trató de defender las alzas de salarios el 1º de abril (sic) en cinco puntos, referidos al prestigio y envergadura de Bombardier y las reglas de las multinacionales. Los seis más altos dirigentes de Bombardier se repartieron 43 millones de dólares.

Política estatal indefendible

Si Bombardier desea que no se metan en su gestión, no debiera pedir dinero público. Michel Nadeau estima que hay más dinero público que dinero privado en Bombardier. Claude Béland ex presidente de Desjardins y que presidió el movimiento de educación y defensa de los accionarios, partidario de ampliar la responsabilidad social de las empresas considera indecentes los aumentos y lamentó que el “poder político parece escuchar más al poder económico”.

Los quebequenses protestaron el domingo frente a los locales de Bombardier

Las alzas escandalosas dejaron muy mal parados a los gobiernos liberales de Philippe Couillard en Quebec y de Justin Trudeau en Ottawa porque equivale a un abuso. El 78% de los quebequenses se manifiestan la encuesta Léger en desacuerdo con la afirmación del primer ministro Philippe Couillard de que el aumento de salarios “es una decisión que concierne la empresa y sus accionarios”. Aparece cuestionada la política de apoyo del gobierno quebequense a las grandes empresas que en lugar de crear empleos, lucran con los dineros de los contribuyentes. La responsabilidad social de las empresas no funciona.

Bombardier, propiedad de la familia Beaudoin, estaba al borde de la bancarrota en 2015. Mientras el gobierno de Philippe Couillard ordenaba recortes de servicios públicos en salud, educación y otras funciones vitales del estado, invirtió como socio minoritario en diciembre de 2015 1,3 mil millones de dólares públicos en el desarrollo de los aviones de la CSeries con 49,5% de las acciones. Por su parte, la Caisse de dépôt et placement invirtió 1,5 mil millones de dólares a cambio de una participación a 30% de las acciones de la compañía. Finalmente, aunque con mayor reticencia, el 6 de febrero pasado, el gobierno federal invirtió 372,5 millones de dólares. En total, Bombardier recibió cerca de 3 mil millones de dólares de los contribuyentes para salir a flote cuando estaba al borde de la bancarrota.

¿Lucro o creación de empleos?

Quebec invirtió en la Cseries de Bombardier

La principal excusa para ese tratamiento de favor, por parte de los gobiernos y la Caisse fue que Bombardier creaba empleos. Sin embargo, en 2016, Bombardier en febrero de 2016, anunció que despedía 7000 trabajadores, el 40% de ellos en camada, la mayoría en Quebec (2 800 trabajadores). Luego, en octubre de 2016, Bombardier anunció que suprimía 7 500  puestos (2 000 de ellos en Canadá). Todo ello para asegurar su rentabilidad y justificado como decisiones de negocios. Como para desmentir que las inversiones del gobierno de Quebec se debieran a desarrollar empleos. Todo indica que la creación de empleos no es más que un efecto colateral del principal objetivo de Bombardier que es crear ganancia.

Frente a los aumentos de un promedio de 50% de los salarios de la alta dirección de Bombardier los gobiernos de Quebec y Ottawa cerraron los ojos. El primer ministro Philippe Couillard dijo primero que no podía opinar porque correspondía a un tema de política interna de la empresa y sus accionistas. Finalmente, por el escándalo creado, declaró que esperaba que la compañía recapacitara.

La responsabilidad social de Bombardier

Michel Nadeau, del Institut sur la Gouvernance (IGOPP) consideró que las alzas eran indefendibles y exigió que el gobierno manifestara su oposición para que la empresa mantenga el apoyo de la opinión pública. Luego de invertir 3 mil millones, Quebec tiene la autoridad moral para que el primer ministro de Quebec exija un cambio. Los ciudadanos se preguntan porque la ayuda a Bombardier no implicaba condiciones de buena gobernanza.

La oposición fue unánime: Es una bofetada contra los quebequenses según Jean-François Lisée jefe del PQ.  François Legault de la CAQ acusó que son los amigos del partido Liberal de Quebec. Se les felicita pese a que fue Pierre Beaudoin y Alain Bellemare quienes llevaron Bombardier al borde de la bancarrota: Amir Khadir de Quebec Solidario lo calificó de absolutamente escandaloso y muestra que Bombardier se limpia los zapatos con el poder público, con el primer ministro y el pueblo quebequense.

Fue positiva y sana la escandalizada reacción ciudadana frente a la aberrante lógica de capitalismo salvaje de Bombardier, siendo que al mismo tiempo depende del dinero público de los quebequenses. La crisis deja claro que el movimiento por la responsabilidad social de las empresas tiene mucho camino por recorrer. Se trata de un ejemplo de la inaceptable lógica que lleva al aumento de las desigualdades sociales y un llamado de atención sobre que hay algo que no funciona bien en el sistema actual. Es de esperar que se revisen las políticas de apoyo incondicional a las grandes empresas por parte del gobierno Couillard y que exija condiciones para invertir en el sector privado. Es de esperar también que el movimiento de accionistas por la responsabilidad social exija que Bombardier aplique sus políticas de responsabilidad social. Está claro que la autorregulación de las empresas multinacionales, que muchos defienden, no funciona. Ello lleva al escandaloso aumento de las desigualdades que hace reaccionar hasta  al Fondo monetario Internacional porque las multinacionales son las principales beneficiarias de las políticas de austeridad aplicadas por los gobiernos. Hasta el derechista polemista Richard Martineau, se indignó, señalando que es “la privatización de las ganancias y la socialización de las pérdidas” .

Desde una perspectiva práctica, tiene razón el movimiento que exige que los gobiernos aprueben por ley un techo a las remuneraciones de los dirigentes de grandes empresas. Ello mientras no se decida socializar la producción, como correspondería en el siglo XXI.

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Una respuesta a Bombardier: Indignación porque Quebec financia al 1%

  1. José Ramón Herrera dijo:

    De acuerdo con acrecentar la crítica a los privilegios de Bombardier. La denuncia por la creciente desigualdad en las sociedades occidentales tiene que tener un apoyo popular real que se vea en las elecciones. Los Bombardier como familia y grupo de amigos ha sido un fracaso. Embraer brasileña va a tener toda la razón del mundo en reclamar.

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