Venezuela: Desafíos para 2017.

La situación Venezolana en 2017 seguirá compleja. Aunque todo indica que las posibilidades de un golpe institucional de la oposición se alejan, la situación económica sigue muy frágil y Venezuela no cuenta con un contexto regional y mundial positivo. Su suspensión del Mercosur en diciembre lo demuestra. Además, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca crea incertidumbre sobre las medidas desestabilizadoras de la revolución bolivariana que puede adoptar Washington.

Crisis política sigue su curso

El año 2017 seguirá marcado por el conflicto entre el parlamento en manos de oposición mayoritaria y el gobierno de Nicolás Maduro. Pero, ya está claro que la oposición de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), mayoritaria en el parlamento desde 2015, por sus divisiones, fracasó en su intento de obtener un referendo revocatorio. El plazo era el 10 de enero, para un referendo que permita llamar a elecciones anticipadas como las exigía la oposición. Ahora lo único que podría obtener la oposición es el reemplazo de Nicolás Maduro por su vicepresidente como ocurrió con el golpe institucional que llevó al poder al vicepresidente de Dilma Roussef, Michel Temer en Brasil. Pero ya no conseguiría el llamado a nuevas elecciones antes de las ya previstas en septiembre de 2018.

No fue en balde que el presidente Maduro nombró el 4 de enero pasado a Tareck El Aissami de 42 años a la vice presidencia de la Republica, remplazando a Aristobulo Isturiz. Tareck el Aissami, ex ministro del interior y gobernador de Aragua. Assami fue el fundador de la Policía Nacional Bolivariana. Es una nominación clave porque él podría remplazar a Maduro si este debiera renunciar antes del fin de su mandato como lo exige la oposición. Los observadores lo califican de chavista radical. Se espera que sea el sucesor de Nicolás Maduro como lo muestra que en los últimos días obtuvo un aumento de su mandato con la transferencia de 15 poderes del presidente.

En un último intento, el 11 de enero, la Asamblea Nacional controlada por la oposición, mayoritaria desde las elecciones de fines de 2015, declaró a Maduro en “abandono del cargo” atribuyéndole una crisis sin precedentes que sacude el país y exigiendo elecciones.

El presidente Maduro, denuncio que era un manifiesto golpista. Un intento golpista que buscaba sacarlo del poder por cualquier medio incluida la intervención extranjera. El presidente activó un “comando antigolpe”. 

El Tribunal Supremo de Justicia declaró nulas y no aceptables todas las decisiones al respecto de la Asamblea nacional porque de acuerdo a la Constitución ella no tiene atribuciones para destituir el presidente. De acuerdo a la instancia suprema judicial venezolana la Asamblea nacional se ubicó desde el 5 de enero en situación de rechazo de la autoridad.

El contexto político en Venezuela muestra que la oposición, muy dividida, se ve en la obligación de  jugar la carta del dialogo. De acuerdo a las encuestas el 60% de los venezolanos es favorable al dialogo. Ello les permitió la liberación de algunos oponentes como Manuel Rosales encarcelado en octubre de 2015.

El dialogo iniciado en octubre de 2016 entre el gobierno del presidente Nicolás Maduro y la oposición derechista bajo los auspicios del Vaticano tendrá resultados en 2017? Difícil saberlo, pero por lo pronto la estrategia de Nicolás Maduro de recurrir a las instancias judiciales para defender la legalidad de su gobierno hacen que gane la partida hasta ahora. Pero, su baja popularidad hace que muchos duden que pueda completar su mandato y no se descarta que deba ceder el poder a vicepresidente.

Economía difícil

A los problemas políticos se agrega para la Revolución Bolivariana el pésimo desempeño económico de Venezuela en los últimos años. 2016 terminó como el peor año de Venezuela, lo que podría seguir en 2017. Se trata de una combinación de precios bajos del petróleo, pagos multimillonarios de la deuda externa, fuga de capitales y las maniobras desestabilizadoras de la oposición interna y externa.

La economía venezolana sigue afectada por la caída de los precios del petróleo. El gobierno espera que el acuerdo de la OPEC, de bajar la producción, termine por mejorar los precios del petróleo en el mercado mundial. Esos precios subieron de todos modos de su nivel más bajo de 20$ a más de 40$ el barril en 2016.

Venezuela depende en 95% de petróleo para sus divisas. Según datos oficiales, entre 2014 y 2015 los ingresos de la renta petrolera de Venezuela pasaron de 39.716 millones de dólares a solo 13.236 millones y en 2015 bajaron aún en 2016.  Esta semana el presidente Maduro reestructuró la empresa petrolera Venezolana nombrando a Eulogio Del Pino para sanearla de la corrupción y construir una PDVSA socialista según señaló.

Está evidente que el talón de Aquiles de la revolución bolivariana fue el de la insuficiente diversificación de la economía venezolana, muy dependiente del precio del petróleo, que por definición depende de las fluctuaciones de la economía mundial.

Además, las instituciones financieras internacionales no favorecen a Venezuela, la castigan: Han aumentado el riesgo país para Venezuela con lo que aumenta la deuda externa, al punto que se habla de las posibilidades de un no pago dela deuda externa. La deuda externa es de 41 mil millones de dólares. Ello se agrega a la pérdida de valor del bolivariano, moneda venezolana. Venezuela vive un enorme déficit de divisas. La caída abismante del valor del bolivariano se tradujo en que los billetes de 100 bolívares no servían a gran cosa. En diciembre de 2016, el gobierno de Nicolás Maduro, decidió sacar de circulación los billetes de 100 bolivarianos y remplazarlos por otros de  mayor valor nominal: El billete de 100 bolívares equivalía a solo 15 centavos de dólar. Sin embargo la medida se hizo de manera muy confusa y postergada en dos oportunidades.

Otro aspecto importante de la crisis económica y que provoca graves efectos sociales y afecta la popularidad del gobierno en las capas medias es el de la disminución de productos de consumo. El consumidor venezolano se ve afectado por la escasez de bienes, que según el gobierno seria responsabilidad de los grupos financieros y el acaparamiento. Pero también el gobierno reconoce problemas estructurales de la económica venezolana. Lo cierto es que en 2014 Venezuela pagaba 3,500 millones mensuales por las importaciones, mientras que en 2016 pagaba 100 millones. Una enorme disminución, producto de la disminución de divisas que no puede ser compensada por la industria nacional. Además, Venezuela vive la inflación más alta del mundo. La canasta nacional habría aumentado en 433% anual e 2016.

Es evidente que la desactivación de la economía mundial afecta toda la región latinoamericana, pero ella se hace sentir mucho más fuerte en Venezuela que en otros países de la región, producto de su dependencia del mercado internacional del petróleo.

Hay una batalla de cifras. De acuerdo al Fondo Monetario Internacional la contracción del PIB seria del 10% y la inflación alcanzaría el 1.660%. El desempleo aumentaría del 18,1% al 21,4% en 2017. Las cifras de la CEPAL son menos catastróficas pero también muy duras. La CEPAL prevé la contracción del PIB en 2017 del -4%. Un poco mejor que en 2016 cuando fue de -8%. Venezuela seguirá en recesión en 2017.

La continuidad de la revolución bolivariana se juega en 2017. Un proyecto de gran importancia para el movimiento progresista latinoamericano, confrontado a un fin de ciclo en algunos países clave de la región. Es importante recordar que el 4 de febrero se cumplieron 25 años desde la rebelión cívico-militar encabezada por Hugo Chávez que le dio origen. Una asonada militar contra el gobierno de Carlos Andrés Pérez y su política de punto fijo, que seguía los dictados del fondo monetario internacional realizada el 4 de febrero de 1992. Una asonada que expresaba la negativa de los militares a que el ejército fuese usado en la represión de las masas movilizadas contra la crisis económica.

Aunque la asonada fracasó y Chávez fue encarcelado por dos años, adquirió gran popularidad, ligándola a la gesta bolivariana. Fue así como, liberado en 1994 inició la campaña que le llevo a la presidencia el 2 de febrero de 1999 y que ejerció hasta 2013, fecha de su fallecimiento.

En comienzos de 2017, se aleja la posibilidad de un golpe de estado institucional que derrote la revolución bolivariana por el control político del chavismo de las instituciones venezolanas, incluidas las fuerzas armadas, lo que le permite defenderse de la oposición enquistada en el parlamento. Pero la crisis interna persiste y dependerá de cómo se desempeñe la economía en este año. En la región Venezuela también ha perdido su posición de liderazgo. Fue suspendida del Mercosur en diciembre de 2016. Ello fue el resultado de cambios de gobierno en Brasil y Argentina, pero también un reflejo de la debilidad venezolana  creada por su situación económica y por la crisis política entre el gobierno y la oposición parlamentaria. 2017 será un año de muy difícil de preparación de las elecciones de 2018.

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