Canadá: Balance de 2016

El año 2016 en Canadá fue bastante complejo. Un año de transición.
En primer lugar, estuvo marcado por la gran popularidad del gobierno liberal mayoritario de Justin Trudeau quien continúa su luna de miel con electorado, de creerle a las encuestas. El estilo Trudeau, contrasta con el de su antecesor conservador Stephen Harper, y parece seguir gustando a la mayoría de los canadienses.

Canadá: Se mantiene luna de miel de Trudeau

Trudeau parece encarnar un nuevo estilo de política que recurre eficazmente a los llamados medios de comunicación sociales y no teme mostrarse hábil o ingenuo en algunas ocasiones, como con su declaración de que su gabinete era paritario entre hombres y mujeres porque estamos en el siglo 21 o cuando señala que los lobistas no influyen en las políticas de su gobierno. Es diferente de la trudeaumania acuñada por su padre porque no sus admiradores no siguen posiciones políticas como entonces, sino que corresponde a un rejuvenecer de la política tanto a nivel nacional como internacional donde es saludado como uno de los políticos más populares, o con menos enemigos.
Antes que ganara las elecciones en 2015, nadie preveía este panorama para Justin Trudeau. Se explica porque Trudeau beneficia de la impopularidad en la que terminaron los conservadores de Stephen Harper, quien fracasó en transformar los conservadores en partido natural de poder en Canadá. Los conservadores se reponen apenas de la derrota electoral y se buscan en gran confusión un nuevo jefe que pueda reunificar nuevamente la derecha política canadiense en mayo de 2017.

Canadá rompe con los oscuros años Harper

La popularidad de Trudeau viene de la comparación con el gobierno Harper. Los canadienses rechazaron las políticas de austeridad del gobierno Harper y el año 2016 estuvo marcado por una serie de medidas del gobierno Trudeau que desmantelaron el conservadurismo impuesto por Harper al sistema político canadiense. Desde la eliminación del censo obligatorio con argumentos que negaban la ciencia, hasta el escepticismo frente a la ciencia del cambio climático, pasando por políticas de ley y orden que forzaban los jueces a no usar su poder discrecional obligándoles a pagar multas hasta quienes no tuvieran los medios para hacerlo.
Un gobierno que parece escuchar más, como fue con la aceptación de las demandas de las naciones indígenas de Canadá. Trudeau formó la comisión investigadora sobre las muertes excesivamente elevadas de las mujeres indígenas.
Se agrega además una política exterior de retorno de Canadá en la escena internacional como actor positivo en el combate contra el cambio climático.
En este plano la situación es compleja. El plan canadiense de combate al cambio climático incluye la bolsa del carbono, pero se encuentra en abierta contradicción con otra decisión, la de aceptar dos oleoductos para transportar el petróleo de las arenas bituminosas de Alberta al mercado asiático y al mercado estadounidense. No es la única contradicción. Las políticas económicas del gobierno y su defensa del libre comercio le alejan de un perfil de izquierda, pero la importancia otorgada al rol del estado le alejan de las políticas neoliberales radicales del gobierno Harper y de los partidarios de la globalización desreglamentada.

Canadá: Nuevo rol internacional?

En efecto, el balance internacional marca el fin de la globalización neoliberal y pone a la orden del día la búsqueda de alternativas dentro del modo de producción capitalista para enfrentar la agudización de conflictos sociales por los aumentos de las desigualdades y el carácter cada vez más multilateral del sistema internacional.

Le Canada est de retour!! Canada is back!!

El gobierno Trudeau representa uno de esos intentos de poner en relieve el rol moderador de las desigualdades sociales del Estado y su importancia en el crecimiento económico y frente a las fluctuaciones del mercado.
El gobierno Trudeau busca conciliar y equilibrar las fuerzas del libre comercio internacional con su apoyo a tratados internacionales como el Acuerdo Transpacífico, el Acuerdo de libre comercio con Europa, el desarrollo de la industria petrolera. Pero al mismo tiempo busca desarrollar la nueva economía del siglo 21.
Esta posición es un desafío y puede dar un rol internacional importante frente al nuevo gobierno de Donald Trump en Estados Unidos quien corresponde a otras alternativas, de ultraderecha, de carácter facistoide. Por un lado denuncia las élites y por otro lado nombra en su gobierno a miembros de la élite. Todo indica que será un gobierno de empresarios, el más oligárquico de los que hayan gobernado Estados Unidos. Un gobierno que defenderá antes que nada intereses oligárquicos en Estados Unidos y en el mundo y no las víctimas de la globalización y de los empresarios.
El partido liberal ha terminado con los intentos de los conservadores de reducir los derechos reproductivos. Plantea una visión más holística y menos represiva de la lucha contra las drogas con la eliminación de las entrabas conservadoras a los sitios de inyección asistida para toxicómanos. También adoptó la ley sobre el fin de vida de acuerdo al juicio de la Corte Suprema que ubica este país entre los mas avanzados en materia del derecho a morir en la dignidad.
Por ello creemos que 2016 fue un año de transición en la política canadiense. De ruptura con los oscuros años Harper.

Canadá: ¿Fin de la luna de miel?

Pero como toda transición ella llega al fin. Se amontonan nubes borrascosas para el 2017.
Algunas son obra de los liberales mismos. De los viejos reflejos de un partido que no cuenta con una oposición fuerte y se cree todo permitido. El periódico Globe & Mail de filiación conservadora, ha conseguido levantar dudas sobre el nuevo estilo Trudeau, con sus denuncias de cash for Access. Los liberales han organizado encuentros con pagos de 1500 $ y más según las últimas revelaciones. Esos encuentros privados permiten que lobistas tengan un acceso privilegiado al primer ministro y al ministro de finanzas. Aunque esas noticias no han interesado mucho en Quebec, si han afectado la popularidad liberal en el resto del país.
Otras son fruto de la complejidad de la federación canadiense. Está el debate con las provincias sobre los traslados de fondos para la salud. Una fuente del desequilibrio en la federación canadiense porque aunque el gobierno federal tiene el dinero son las provincias las que prodigan los servicios a la salud. El debate es importante porque se inscribe en las tendencias, sobre todo en Quebec de privatización del sistema de salud por falta de fondos llevada a cabo por el ministro Gaetan Barrette.
Aunque Canadá comienza a salir a fines de 2016 de los efectos negativos de la caída de los precios del petróleo y beneficia de la recuperación de la economía estadounidense, las medidas del gobierno Trudeau no han tenido un impacto significativo en la reducción de desigualdades. Si el año 2016 ha sido el año de ruptura con la herencia de los años Harper, los liberales deberán sufrir en 2017 el escrutinio de las políticas que plantean para resolver los problemas de la sociedad canadiense en el siglo 21 y mejor definir el rol de esta potencia intermedia en el concierto de naciones.

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