Colombia: Acuerdo de Paz

La paz en Colombia pasó un umbral irreversible con la firma del acuerdo que termina efectivamente con el conflicto más largo en América Latina.  Un conflicto de 52 años con ocho millones de poblaciones desplazadas por el conflicto, 220 mil muertos, 45 mil desaparecidos y un clima de violencia que existía desde antes que se iniciara la guerrilla en los años sesenta producto de una exclusión política que todavía sigue existiendo. Importantísimo acuerdo de paz porque nada parecía indicar que podía solucionarse el conflicto de otro modo que mediante la paz. Por ello los observadores coinciden que ganó Colombia y todas las partes, gracias al apoyo internacional.

El lunes 29 de agosto comenzó oficialmente el cese bilateral de hostilidades. Ya la guerrilla había cesado unilateralmente las hostilidades hace 13 meses como medida de desescalacion del conflicto. Esta semana los organismos de observacion constataron que el conflicto armado es cosa del pasado. Ello no quiere decir que lo que viene sea fácil.

El conflicto colombiano es el único que persistía luego de más de cincuenta años en la otrora extremadamente convulsionada región latinoamericana.

Es el símbolo de nuevos tiempos en que las izquierdas llegan al poder por las urnas en la región y de cambios en las formas de lucha. De todos modos el conflicto colombiano y la lucha guerrillera desde hace años estaba en un impasse, como lo reconoció abiertamente el jefe de delegación de paz de las FARC-EP, Iván Márquez, que esperan finalmente la apertura del restringido sistema político colombiano, con la esperanza que no se repita lo ocurrido con la Unión Patriótica en los años ochenta.

Las FARC esperan efectivamente que el acuerdo no sea un punto de llegada sino que un punto de partida para edificar la sociedad del futuro terminando la guerra con las armas y el comienzo del debate de las ideas.

El acuerdo consagra seis puntos.

En primer lugar, hacia un nuevo campo colombiano, con una reforma rural integral, que permita atacar las desigualdades en el desarrollo rural colombiano con programas para el ben vivir y el desarrollo a partir de la titulación de las tierras en poder de las comunidades rurales.

El segundo punto es el de la participación política y la apertura democrática para alcanzar la paz. Las FARC esperan que la inclusión y expansión de la democracia amplíe la participación ciudadana en los destinos de Colombia.

el tercer punto es el de la solución del problema de las drogas ilícitas, el narcotráfico.  Una nueva política que supere las falencias de la fracasada guerra contra las drogas apoyada por sucesivos gobiernos estadounidenses.

El cuarto punto es el tratamiento de las victimas con un sistema integral de verdad, justicia, reparación y no repetición. con una jurisdicción especial para la Paz, una Unidad para la búsqueda de las personas dadas por desaparecidas en el contexto y en razón del conflicto. Ello incluye planes de reparación integral, medidas de restitución de tierras y garantías de no repetición.

El quinto acuerdo crucial, sobre el fin del conflicto: (1) cese al fuego y hostilidades bilateral y definitivo; (2) la dejación de las armas; (3) establecimiento d mecanismos de monitoreo y verificación facilitado por la ONU con observadores de países de la CELAC; (4) garantías de seguridad para el desmonte del llamado paramilitarismo mediante una Unidad de investigación y desmantelamiento de las organizaciones criminales , las sucesoras del paramilitarismo y sus redes de apoyo pero no mediante la represión; (5) el más reciente acuerdo sobre la Reincorporación de las FARC-EP a la vida civil (en lo económico, social y político) que abre, gracias a la amnistía, la conversión de las FARC-EP en partido político legal gracias a los acuerdos de Paz.

Finalmente, el sexto punto se refiere al Acuerdo de implementación, refrendación y verificación, de los acuerdos, que da garantías para la planeación, financiación y presupuesto y los cambios normativos que permiten la concreción de los compromisos contraídos por las partes.

La veeduría internacional bajo la egida de la ONU se aplicará al respeto de los compromisos tanto por la guerrilla como por el gobierno. Ello incluye el respeto de las garantías para el tránsito de la guerrilla a movimiento político legal.

El próximo paso es la firma definitiva dentro de una semana y el plebiscito para aprobar el acuerdo de paz que el gobierno de Manuel Santos convoca para el viernes 2 de octubre. Ello debiera permitir abrir un acuerdo nacional post plebiscito, porque se espera que gane el apoyo ciudadano al acuerdo de paz a pesar de la campaña que ya comenzó el ex presidente Álvaro Uribe que se plantea abiertamente contra el acuerdo de paz.

Por su parte, la guerrilla tendrá su ultima reunión armada en la que debieran aprobar formalmente el acuerdo y decidir transformarse en movimiento político el del 13 al 19 de septiembre próximo en la zona de los Llanos del Yari en presencia de medios de comunicación y abiertamente.

El gobierno de Manuel Santos aplicó a contar del viernes 26 de agosto el cese al fuego unilateral.  Ya se constata la ausencia de enfrentamientos armados desde hace mas de 2 meses. Los observadores consideran que el presidente Manuel Santos declaró el cese bilateral de hostilidades para facilitar la reunión que deben realizar las FARC-EP del 13 al 19 de septiembre en el que deben decidir transformarse en movimiento.

El anuncio del acuerdo de paz con el apoyo de Cuba y Estados Unidos, es un paso crucial en América Latina. Esperamos que el permita enfrentar los problemas de fondo que lo causaron.

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