El gobierno liberal y el modelo Uber

Uber_1_2016El jueves 12 de abril, el gobierno liberal quebequenses de Philipe Couillard presentó el esperado proyecto de ley para enmarcar los servicios de la gigante multinacional UBER en el servicio de transporte de personas, la llamada nueva economía colaborativa y modernizar al mismo tiempo la industria quebequense de taxis. El muy esperado proyecto de ley presentado por el ministro de transportes Jacques Daoust fue bien acogido por los observadores y por la industria del taxi, incluido el alcalde de Montréal, Denis Coderre. Por su parte, la más afectada, UBer no se pronuncia aún. Pero, en un desarrollo dramático, el proyecto gubernamental aparece ahora entre paréntesis porque el Consejo nacional del Partido liberal reunido en Drumondville adoptó una resolución que condena el proyecto del ministro Daoust y propuesto por el ala juvenil del partido liberal. Ello bajo el argumento de que ese proyecto es contrario a los valores liberales de libertad de comercio y derechos individuales y cierra las puertas a la innovación.
Con ello, la semana termina en plena incertidumbre. Luego que se pensaba que finalmente podía aclararse la situación de la industria del taxi y Uber, nada parece seguro. En todo caso es la primera vez que una instancia oficial del PLQ critica tan abiertamente una decisión de su propio gobierno.

El modelo Uber no es economía colaborativa

UBER es esa compañía multinacional originaria de Texas que ha desarrollado una aplicación en Internet que transforma la economía colaborativa en un excelente plan de negocios al evitar los pagos de impuestos y todo tipo de reglamentación.
No se trata de una economía colaborativa entre ciudadanos que aprovechan las nuevas tecnologías para entregarse servicios de proximidad, sino que de una multinacional que concentra las operaciones y las ganancias alcanzando una cotización bursátil de varios miles de millones de dólares.
En un sector altamente reglamentado como el taxi y con miles de choferes, el tema ha causado gran polémica y se esperaba una solución, porque el Estado pierde cientos de millones de dólares en impuestos.
Además, la precariedad afecta los choferes de Uber, que deben considerar su participación en ese servicio como una actividad lateral. Por su parte los clientes no tienen seguridad en caso de problemas. En muchos países del mundo se ha legislado para declarar ilegal los servicios de Uber. En otros lugares es tolerada.
La compañía Uber aprovecha todos los resquicios con su ejército de abogados para imponerse en los mercados.
Algunos consideran que la innovación planteada por Uber pone al descubierto el carácter anacrónico de la reglamentación sobre la industria del taxi, que se traduce en muy costosos permisos para ejercer el servicio de taxis, pocos incentivos de buen servicio a la clientela y otros problemas. Los sindicatos, denuncian la precariedad del trabajo de los choferes de Uber. Los organismos de defensa de los consumidores denunciaron durante las fiestas que la aplicación Uber lleva a calcular los precios de las carreras de taxi de acuerdo a la demanda con lo que algunos debieron pagar decenas de veces el precio de una carrera en tiempo normal. El gobierno debía entonces planteara una legislación que regulara la situación.

El proyecto de ley del ministro Daoust

El proyecto del ministro de transportes Jacques Daoust fue bien acogido por la industria de taxi y saludado por la oposición. Entre otras medidas, obliga a Uber y otras aplicaciones de economía colaborativa a respetar las reglas del transporte de pasajeros. Uber debiera comprar o arrendar los permisos de taxi, debiera, pagar impuestos por sus transacciones, contar con un parque automotriz propio y no depender solamente de los autos particulares de sus choferes. Deberán someter a control anual los vehículos y tener seguros de responsabilidad en caso de accidentes Los choferes deberán obtener una licencia 4C, de choferes profesionales y poner a disposición los antecedentes judiciales.
En caso de infracción se estiman multas de 2500$ a 25000 dólares para los choferes y de 5000 a 50 mil para las compañías. Los choferes que funcionen sin autorización pueden perder su permiso de conducir.
Si la industria del taxi, clamó victoria porque el gobierno renunció a su propuesta inicial de comprar los permisos para ponerlos a disposición de Uber, ve algunos bemoles en el proyecto que debieran ser corregidos en el debate parlamentario.
El gobierno Couillard, presentó la decisión como el de un buen equilibrio entre las libertades individuales y los derechos colectivos y el respeto de las reglas del juego. Ya se sabe que el anterior ministro de Transportes Robert Poeti había querido legislar contra Uber, pero que no tuvo el apoyo del primer ministro para hacerlo. Jacques Daoust se atrevió y mantiene la primacía de las reglas de la industria del taxi.
Sin embargo, la mayor resistencia proviene entonces del interior del propio partido liberal que consiguió adoptar una resolución en el Consejo nacional de Drummondville ayer sábado y que se opone completamente al proyecto de ley y que obligaría al gobierno a adoptar una legislación que dé cabida a la industria colaborativa como la de los taxis Uber. Todo ello bajo el argumento del carácter innovador de la multinacional y que es el comercio del futuro.
Se trata de una de las pocas ocasiones en que una instancia del partido liberal critica una decisión de su propio gobierno. Una situación que refleja la crisis de liderazgo del primer ministro Philipe Couillard cuyo gobierno parece ir en todas las direcciones a la vez, sin mayor coherencia.
Lo cierto es que ahora la aprobación rápida del proyecto de ley parece difícil. Aunque la multinacional Uber no se ha pronunciado públicamente para comentar el proyecto de ley está claro que si la ley se aprueba como tal, Quebec se agregaría a decenas de otras localidades donde no se aceptan los procedimientos de la multinacional texana, que ciertamente es floreciente porque no debe pagar impuestos para ejercer sus servicios funcionando en la ilegalidad y el mercado negro del trabajo.
El debate sobre los efectos de las aplicaciones modernas permitidas por la revolución tecnológica. El debate sobre la industria del taxia permitido resaltarlo, así como la necesidad de legislar para que ello funcione correctamente.
En tales condiciones, luego que se pensaba que se cerraba el capítulo de Uber, vuelve a abrirse la discusión sobre las reglas del juego de la industria del taxi.

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