Desigualdades. Reflexiones sobre el informe de Oxfam

la pobreza en Guatemala alcanza el 59,3% de la población

Siguen aumentando las desigualdades

Como nunca antes el encuentro de los más ricos del planeta en Davos adquirió más importancia en Canadá. La participación del nuevo primer ministro Justin Trudeau solicitando inversiones internacionales fue cubierta ampliamente por los medios canadienses sin una visión crítica. La oligarquía, es el gobierno de los ricos. Es lo que se evidenció en el encuentro de Davos, porque los primeros ministros, presidentes, representantes de instancias internacionales actúan como verdaderos cortesanos de la corte del 1% que controla la mitad de la riqueza del planeta de acuerdo al informe de la Organización no gubernamental británica Oxfam. 

Ello recuerda el célebre manifiesto de los iguales durante la revolución francesa. En ese manifiesto, Graccius Babeuf uno de los antecesores del movimiento comunista mundial, denunciaba el 1% que controlaba la riqueza y la política francesa de fines del siglo 18. Puede criticarse el carácter conspirativo del babouvismo, pero denunciaba efectivamente una realidad de desigualdades inaceptables que preveían las luchas sociales de los trabajadores y el movimiento socialista mundial del siglo XIX y del siglo XX. Han pasado más de doscientos años, los estilos han cambiado en esta época de nuevas tecnologías de la información. Las clases sociales se han desdibujado en la desestructuración y deslocalización de la producción favorecida por la globalización neoliberal, favorecida también por el desplome de los países del llamado socialismo real que hizo que algunos progresistas votaran el bebe con el agua del baño. Una nueva época con nuevos desafíos producto de la conciencia del carácter finito de nuestro planeta y de cuestionamiento de la posibilidad de un progreso sostenido mediante la explotación indiscriminada de la naturaleza.

A pesar de ello es necesario constatar que la desigualdad que denunciaban los babouvistas es ahora de carácter mundial. Ciertamente algunos pueden plantear que efectivamente los más pobres viven mejor ahora que los pobres del siglo XVIII. La Organización de las Naciones Unidas, al analizar los resultados de la campaña de los llamados objetivos del milenio, ya ha señalado que la pobreza extrema se ha reducido de manera significativa en el mundo, principalmente como resultado del desarrollo en países del Asia Pacifico, pero también en África donde algunos países han entrado en el selecto grupo de los países emergentes.

Pero al mismo tiempo, es necesario destacar que las desigualdades se han profundizado ahora y ahora la desigual distribución de la riqueza es peor que la que existía en los años de la revolución francesa a fines del siglo XVIII. Una tendencia oligárquica de aumento de las desigualdades entre el reducido grupo del 1% y el resto, que tiende a aumentar producto del control que ejerce esa oligarquía que controla las multinacionales, tiene acceso privilegiado a los gobiernos y posee riquezas que son mayores que el producto interno bruto que varios países menos desarrollados. Es lo mostró sin dudas el famoso best seller de Thomas Pikety El Capitalismo en el siglo XXI.

Con la caída del bloque socialista, con el desplome de las utopías y con el desdibujamiento de los actores del cambio social se vuelve a la temida tendencia que denunciaba la literatura de fines del siglo XIX en Inglaterra de la creación de dos mundos completamente separados. Una realidad que aparece menos lejana que podría creerse cuando se accede a los artículos de lujo para la oligarquía mundial que está compuesta de relojes a más de 200 mil dólares. De arriendos de suites para vacaciones de 20 mil dólares la noche. Una situación que nos lleva a las denuncias de las crisis de la acumulación producto precisamente de la mala distribución de la riqueza en las sociedades.
Todo ello para comprender que las denuncias planteadas por Oxfam tiene un carácter histórico que no es una novedad para quienes analizan la historia de las desigualdades y del funcionamiento de las realidades de nuestro mundo actual en el que todos parecen iguales para algunos son más iguales que otros y se escudan en el anonimato y son protegidos por los Estados que les rinden pleitesía.

Las revelaciones de Oxfam.

El informe de Oxfam sobre el estado de las desigualdades en el mundo indica que en 2016 el patrimonio del 1% de los más ricos del mundo será como el del 99% de la población, a menos que se frene la tendencia actual al aumento de las desigualdades. El Crédito Suizo confirma esa tendencia cuando afirma que el 1% mas rico del planeta ha acumulado un patrimonio mayor que el resto del mundo.

Las constataciones de Oxfam incluyen las siguientes:

En 2015, apenas 62 individuos tenían la misma riqueza que 3,6 mil millones de personas, la mitad más pobre de la humanidad.

La riqueza de esas 62 personas aumentó en 45% en los últimos cinco años desde 2010. Aumento en 542 millones de millones de dólares.

Al mismo tiempo, la riqueza de la mitad de habitantes más pobres del planeta disminuyó en 38% .

Desde el comienzo del siglo 21. La mitad más pobre del planeta recibió apenas el 1% del crecimiento de la riqueza mundial, mientras que la mitad de esa nueva riqueza ha ido al 1% más rico.

Oxfam argumenta que la desigualdad es mala para todos. Mina el crecimiento y la cohesión social. Suscita lo que en el siglo XIX se llamaba el temor a las clases peligrosas, a aquellos que al no tener nada podían arriesgarlo todo en las insurrecciones como las de la Comuna de Paris o en revoluciones como la soviética o las luchas de descolonización posteriores a la segunda guerra mundial.

Debemos recordar que la preocupación por el aumento de las desigualdades vuelve de manera recurrente incluso en organizaciones de la globalización neoliberal. Un informe del Fondo Monetario Internacional, una instancia d e mundialización ya señalaba en 2015 que sería un error el pensar que el crecimiento económico por si solo permitiría resorber las desigualdades y que el crecimiento en esas condiciones sería débil e inestable.

De acuerdo al informe de Oxfam, es el mundo de la finanza el que concentra el mayor numero de millardarios, 326 según el informe, después bien el inmobiliario 160, el comercio de detalle 155, la tecnología 133 , la ecxtracion minera 118, el sector de lujo no tiene más 29 millardarios.

La novedad del informe de las desigualdades en el mundo de Oxfam de este año es que pone el hincapié en el hecho de que los ricos constituyen una oligarquía mundial que invierte enormes cantidades de dinero en influenciar el poder político y asegurarse que exista desreglamentación. De acuerdo a Oxfam, el sector de la finanza gasto en 2013, más de 400 millones de dólares en actividades de lobby solamente en Estados Unidos.
El poder de la oligarquía del 1% aumenta además porque han impuesto una serie de paraísos fiscales que les permiten sustraerse al pago de impuestos que podrían gravar sus ingresos por parte de los Estados. De acuerdo al informe de Oxfam ponen en resguardo 7 mil millones de millones de dólares. Esos significa 12 ceros.

Además las compañías multinacionales usan su poder para asegurar su posición dominante lo que les permite obtener más ingresos que lo que contribuye a la economía porque consiguen subsidios gubernamentales. Ello se traduce en la destrucción del medio ambiente y lleva a la mecánica del cambio climático.

Las soluciones que propone Oxfam.

La ONG internacional plantea una serie de recomendaciones. Entre ellas la de aumentar el salario minimo para reducir la distancia entre lo que reciben los ejecutivos y los que reciben los trabajadores. También promover el respeto de los derechos de las mujeres porque son las que se encuentran generalmente debajo de la pirámide de ingresos, en lo que se conoce como la desigualdad de género.

Oxfam propone que se debe aumentar el control de las élites más ricas. Estableciendo el control de las actividades de lobby, imponiendo control a los conflictos de interés, asegurar una participación ciudadana en las decisiones sobre los presupuestos para que ellas respeten los intereses de las mayorías. Se debe también evitar que los mas poderosos tengan un acceso privilegiado al poder político. Baste recordar la polémica causada hace unas semanas cuando el ministro de finanzas de Quebec se reunió a puertas cerradas con gente de la industria extractiva para presentarle de manera exclusiva la nueva política energética del gobierno liberal mayoritario de Philipe Couillard.

Oxfam plantea cambiar específicamente las políticas de investigación y desarrollo y el precio de las medicinas para facilitar el acceso de toso a una medicina de claridad. Baste recordar al respecto que el descubrimiento y la producción de nuevos medicamentos son generalmente financiados directamente por fondos públicos. Además, los Estados inscriben ahora de manera casi rutinaria en los acuerdos de libre comercio, como el tratado Transpacífico, la prohibición de fármacos genéricos durante largos periodos que van hasta 20 años y que significan un apoyo abierto a monopolios, contrario a lo que debiera ser una competencia en un libre mercado.

Oxfam plantea demás que se establezca una política fiscal que permita favorecer la equidad, cambiando el peso actual y que es crecientemente adoptado por los gobiernos de incluir los impuestos en el consumo en lugar de hacerlo en la declaración de impuestos. El impuesto al consumo como la TPS y la TVQ son regresivos porque afectan de manera desmedida a quienes tienen menos y favorece los que tienen más. Finalmente Oxfam recomienda que se establezca un rol redistributivo gracias a las políticas públicas.
Insiste la ONG internacional en la necesidad de terminar con los paraísos fiscales y las políticas que permiten la evasión fiscal. Mientras más riqueza es menor el porcentaje que se paga de impuestos en la práctica gracias a una serie de reglamentos que bajo la cobertura de favorecer la inversión sustraen miles de millones de dólares al erario fiscal. Ello debe llevar a imponer normas internacionales que funcionen efectivamente evitando que las multinacionales beneficien de la corrupción de los gobernantes y legisladores.
Valga señalar que de acuerdo aOxfam que el valor de la economía mundial aumento en más del doble en los últimos 30 años pero ello se acompaña de una distribución regresiva de la riqueza que significa una denegación de los beneficios del crecimiento económico. No solo ello se traduce en distanciamiento entre países, sino que además aumentan las desigualdades al interior de los países incluso en los países desarrollados en los que aumentan las desigualdades con la eliminación de programas sociales como ocurre en Wuebec y en general las políticas públicas que plantean la redistribución de ingresos para corregir los efectos negativos del funcionamiento del mercado que favorece a los poderosos.

Conclusión

El informe de Oxfam sobre las desigualdades en el mundo condensa las constataciones sobre los efectos más visibles de la globalización neoliberal y del debilitamiento de los gobiernos y por ende del poder ciudadano frente a las empresas transnacionales y los que controlan la economía del planeta.

Algunos medios y expertos al servicio de los poderosos denunciaron que Oxfam cambiaba la lucha contra la pobreza por la lucha contra los ricos.

Se trata de un desafío enorme para el planeta porque genera situación de explosión de violencia y de creciente uso del poder oligárquico para controlar las sociedades.

Desgraciadamente el informe de Oxfam se queda en la denuncia y propone que las grandes riquezas ante las cuales entregó su informe adopten posiciones éticas, lo que es muy difícil porque significaría que cambien su comportamiento.

El problema que vuelve a platearse como en la época del barbudo Rhenano es si no se requiere una estrategia más radical de lucha contra el neoliberalismo que elsimple regreso a un estado benefactor. U n debate abierto que debe realizarse porque la resignación no es una opción.

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