Paris: Nuevos atentados mortales de Daesh en Paris

La escena internacional se vio convulsionada esta semana por los nuevos atentados en Paris el viernes pasado, reivindicados por Daesh, más conocido como Grupo estado Islámico. Son los atentados más cruentos que hayan ocurrido en Francia y en territorio europeo.

Los atentados ocurrieron en siete lugares de Paris. Entre ellos cerca del Estado donde jugaba un partido amistoso de futbol entre Francia y Alemania. También en una sala de espectáculos, Ba Ta Clan y en restaurantes o lugares frecuentados por parisinos, no por turistas. Producto de los atentados, murieron 129 personas, trescientos están heridos y, entre ellos, un centenar de gravedad por lo que el número total de muertos puede aumentar aún más.

Paris atacado por Daesh

Luego del atentado contra el semanario Charlie Hebdo en enero, Francia fue nuevamente el blanco de los fanáticos de Daesh. Por el carácter indiscriminado de los ataques, ellos causaron aún mayor impacto en la opinión pública francesa y despertaron una ola de solidaridad mundial bajo la consigna “Todos somos Paris”. Los dirigentes de los países del mundo, desde el presidente estadounidense Barack Obama, hasta el nuevo primer ministro de Canadá expresaron su solidaridad con el pueblo francés y prometieron redoblar esfuerzos en la lucha contra Daesh. Los dirigentes islamistas y de gobiernos, desde Irán hasta Arabia Saudita se han sumado a la denuncia de los atentados.
De acuerdo a las autoridades francesas, ocho kamikazes murieron en manos de la policía o porque hicieron explotar sus explosivos. Todo revela un alto nivel de organización comanditada por Daesh. El descubrimiento de un pasaporte sirio cerca del cuerpo de uno de los kamikazes hace suponer que uno de los asaltantes entró a Europa a través de Grecia con la ola de migrantes. Otro es de origen Egipcio. Los otros serían ciudadanos franceses. La policía Belga ha detenido tres ciudadanos franceses ligados a los autores de los atentados
Son los atentados más graves ocurridos en Francia y en territorio europeo, ejecutado con un alto nivel de organización y con un claro objetivo de amedrentamiento y de terror en castigo a Francia por su participación en la guerra contra el Grupo Estado Islámico. Algunos analistas consideran que el atentado refleja un cambio de blanco de los ataques de Daesh contra Francia. Los atentados influyen en la agenda del G-20 que comienza hoy en Turquía y ocurren a solo dos semanas de la crucial COP-21 que debe centrar en Paris los representantes de los 192 países signatarios de la convención sobre el cambio climático de la ONU.

¿Atentados previsibles y que se repetirán?

Inmediatamente después de los ataques, el presidente francés ordeno el estado de emergencia y el cierre de todas las fronteras francesas. Prometió un castigo implacable contra Daesh. Se trata de la respuesta más importante del gobierno Francés de la 5ª República.
Las autoridades francesas habían desmantelado otros atentados en las últimas semanas y tenían rumores sobre la preparación de atentados de envergadura, pero nunca de esa importancia. Se tratan de efectivamente de los atentados terroristas más terribles, cometidos en territorio francés.
Sin embargo, ellos son muy semejantes a los atentados cometidos el 10 de octubre pasado en Turquía ; los de 2008 en Mumbai, India ; y los que siguen ocurriendo con una regularidad abismante en Iraq, Siria, Afganistán, Libia y otros países . En esa medida, lo más probable es que ese tipo de atentados se repita, porque efectivamente es muy difícil controlar el tipo de actos de terrorismo cometidos por los fanáticos de Daesh.

Impactos de la guerra de Daesh en Iraq y Siria

Los atentados de Daesh buscan trasladar la guerra en Iraq y Siria hasta el territorio europeo. Se agregan a los millones de refugiados forzados a escapar la sanguinaria dominación de Daesh. Cientos de miles de ellos golpean en los últimos meses las puertas de la Unión Europea en busca de solidaridad. Es importante que la solidaridad europea y mundial siga manifestándose a favor de la acogida de los refugiados y que no se caiga en la lógica del miedo aprovechada en Europa por los grupos de extrema derecha como en Frente Nacional de Marina Le Pen en Francia. Movimientos de derecha europeos benefician de la polarización creada por los atentados.
A pesar de la tentación de la escalada, ella es mala consejera. La historia muestra que se requiere mantener las libertades civiles para poder combatir en mejores condiciones las fuerzas reaccionarias que representa Daesh, que plantea un retorno a la época de las cruzadas, hace casi mil años. El itinerario sangriento de Daesh es la prueba más fehaciente de su carácter reaccionario.
El gobierno francés ha prometido respetar las libertades republicanas, pero la tentación de responder usando la represión y la amalgama exigida por los partidos de derecha es fuerte.
Coincidimos con muchos que señalan que se vive una encrucijada y que se requiere una respuesta más compleja que la simple continuación de la guerra contra el terrorismo o los bombardeos y el uso de drones en Siria e Iraq. Se requiere formar una nueva coalición en el consejo de seguridad de la ONU que privilegie la desarticulación de las fuerzas de Daesh incluido Rusia y China que son miembros permanentes del consejo de seguridad. Se requiere una intervención de la comunidad internacional que respete la autodeterminación de los pueblos y no tratar como hasta ahora de aprovechar de la crisis en Siria para derrocar el régimen de Bachar el Assad porque se debe dar prioridad a las salidas diplomáticas que aseguren que se instale un estado viable en Siria e Iraq.

Perspectiva histórica de una escalada infernal

Creemos que el análisis histórico permite entender los desafíos y dar pistas para entender la complejidad de la crisis. Los atentados en Paris del viernes pasado se inscriben en la lógica de una escalada infernal de fanáticos islamistas de Daesh que llevan una guerra anacrónica contra occidente, en filiación directa contra las cruzadas de hace casi mil años. Entender que la situación actual no es fortuita, sino que se inscribe en una escalada que tiene raíces históricas que alimentan la radicalización con funestas consecuencias. Ella se ha alimentado de la seguidilla de intervenciones cortoplacistas de las potencias occidentales en una región que se caracteriza por la complejidad de alianzas y guerras con raíces ancestrales. Si no se cambia la estrategia que permite la radicalización, según varios analistas, los atentados de Paris se repetirán, porque tienen filiación con una escalada que hasta ahora no ha tenido fin y que comenzó hace décadas.
Algunos remontan el origen de la escalada a la política de alianza de Washington con fracciones islamistas radicales en Afganistán en lucha contra la presencia soviética en Afganistán de 1979 a 1989 en apoyo al gobierno de la Republica Democrática de Afganistán.
Los aliados de Washington y de Arabia Saudita, que consiguieron expulsar el ejército soviético a fines de los 80, fueron quienes se transformaron en Talibanes con el apoyo de los servicios de seguridad de Pakistán y que terminaron controlando Afganistán en 1996.
Luego de los atentados contra las torres gemelas en Manhattan y contra el Pentágono por Al Qaeda el 11 de septiembre de 2001, vino la invasión de Afganistán que servía de refugio a Ousama Bin Laden, un ciudadano Saudita, de una rica familia y que fue antiguo aliado de Washington. La invasión de Afganistán en represalia porque ese país daba santuario a AL Qaeda, inició la más larga ocupación de un país de los tiempos modernos. Sin que ese país se haya pacificado hasta ahora. Ello a pesar que la invasión debía permitir la construcción de un Estado viable y respetuoso del derecho internacional. Hasta ahora Afganistán sigue convulsionado y los atentados son moneda corriente.
La famosa guerra contra el terrorismo, lanzada por el presidente estadounidense Georges Bush, no dio grandes resultados. Sigue siendo una guerra de baja intensidad que es portada por numerosos grupos que han surgido del proceso de radicalización.
Debe recordarse que la guerra contra el terrorismo ha hecho retroceder las libertades civiles en los países occidentales y aumentado las medidas de control ciudadano con uso de las nuevas tecnologías como lo demostraron las informaciones distribuidas por Wikileaks de Julian Assange y más recientemente por el ex funcionario de la National Security Agency, Edward Snowden.
También se debe recordar que en marzo de 2005, fue la segunda invasión de Iraq por una coalición internacional liderada por el ex presidente estadounidense Georges Bush y por el  ex primer ministro británico Tony Blair sin el apoyo del consejo de seguridad de la ONU. Esa aventura guerrera no tenía ningún lazo con los atentados del 11 de septiembre, ni con el terrorismo de Al Qaeda. Se trataba más bien de una guerra por el petróleo iraquí y justificado por denuncias que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y que iba a usarlas contra Israel y las potencias occidentales. 10 años más tarde, el propio ex primer ministro Británico Tony Blair, reconoció recientemente sus errores y presentó excusas en una entrevista a CNN porque la guerra en Iraq favoreció la creación de Daesh. No existían las armas de destrucción masiva. Lo cierto es que el resultado hasta hoy día de esa invasión es la desarticulación y el aumento de la inseguridad en Iraq y la emergencia de Daesh.
Los observadores coinciden en que la invasión agudizó los conflictos de carácter religioso y étnico entre sunitas y chiítas y el establecimiento de un gobierno que no parece viable. Se trató de un nuevo fracaso de la política de cambio de régimen y construcción de Estado de Washington (regime change and State building) para asegurar la pacificación de la región. Al contrario, ello permitió el reforzamiento de las corrientes más radicales del Islam fanático que sembraron las condiciones para que Daesh, remplazara a Al Qaeda como el enemigo principal de occidente. Entre los elementos que favorecieron ese proceso de radicalización en Iraq, está la primera invasión por Bush padre contra Saddam Hussein, luego de la invasión de Kuwait y para controlar las veleidades de su aliado contra Irán.
El ex agente de la CIA estadounidense Graham Fuller, declaró en 2014 que efectivamente fueron las políticas estadounidenses las que crearon Daesh en 2006 en Iraq. Ello estuvo ligado a la creación del consejo de los mollahs en Iraq y que desde 2012 se extendió a Siria. Debe recordarse que Daesh es uno de los varios grupos radicales salafistas wahabitas , una corriente ultraconservadora del islam que plantean la guerra santa contra occidente.
Otro aspecto fundamental en la radicalización y que llevó al reforzamiento de Daesh en reemplazo de Al Qaeda, fue la llamada primavera árabe. Ese movimiento social iniciado luego de la inmolación por el fuego del cesante tunecino Mohamed Bouazizi, se tradujo en levantamientos sociales contra las dictaduras apoyadas por occidente, en Túnez primero y luego en otros países como Egipto, Marruecos o Siria.
La coalición dirigida por Estados Unidos y el Reino Unido aprovecho esa crisis para derrocar el régimen de Muamar el Gadafi en Libia. Apoyó las tribus opuestas, bombardeó Libia y facilitó la muerte de Gadafi por sus enemigos. Pero fracasó lamentablemente, en apoyar la construcción de un Estado viable. Al régimen de Gadafy, siguió un Estado fallido que hasta hoy se caracteriza por la guerra interna entre milicias tribales y la ausencia de estado de derecho. Una situación que favorece sin embargo las multinacionales petroleras.
En Siria podría haber ocurrido algo semejante, pero el apoyo de la Rusia de Vladimir Putin, permitió la sobrevida del gobierno dinástico del presidente Bachar el Assad. Un gobierno controlado por la minoría Alaouita chiíta instalada en el poder por las potencias occidentales a la caída del Imperio Otomano.
Lo cierto es que en lugar de apoyar los movimientos sociales contra Assad, se prefirió apoyar militarmente la caída del presidente apoyando los grupos wahabitas con lo que se inició una guerra interna y un contexto que fortaleció Daesh. Con ello Daesh no se estableció no solo en Iraq sino que además en Siria. Es lo que confirmó el jefe del servicio de inteligencia de Estados Unidos Michael T Flynn.
En suma, los inmensos errores cometidos por Washington y las potencias occidentales, en lugar de pacificar la región, favorecieron la radicalización de fanáticos islamistas cuya versión más terrible es Daesh, más conocido como Grupo Estado Islámico, pero también de otros grupos del mismo tipo, aunque menos conocidos.

Perspectivas

Es aún demasiado pronto para prever lo que ocurrirá en las próximas semanas, luego de los cruentos atentados de París. La principal interpretación es que se trata de una guerra contra los valores occidentales, representados por la Francia, país de los derechos humanos.
Lo cierto es que la situación es de gran complejidad.
Muchos estiman que esta nueva escalada de Daesh tiene que ver con su empantanamiento militar y la pérdida de varias ciudades que controlaba en Iraq a manos de los Kurdos y en Siria luego de los bombardeos de los rusos en apoyo a Bashar el Assad.
Los observadores creen que Daesh, luego de pretender estar anclado en el territorio del Califato de Iraq y el Levante (proclamado en junio de 2014) Daesh se vuelve internacional por la influencia que ejercen en su seno grupos provenientes de Al Qaeda. Buscaría entonces trasladar la guerra a territorio Francés para disminuir la presión en Siria. Para otros, se trata de una reacción a la muerte de Jihadi John, que aparecía en la propaganda de Daesh matando occidentales. Muchos consideran que los atentados están ligados a que la mayor cantidad de yihadistas extranjeros en Siria, viene de Francia. También surgen críticas por la deriva guerrera del presidente François Hollande, desde las operaciones contra Gadafi, en Mali y en la coalición contra Daesh en Iraq y el anuncio en septiembre de la extensión de los bombardeos en Siria.
A pesar que es muy pronto para que las consecuencias de los nuevos atentados en Paris, un nuevo peldaño en la locura de los fanáticos de Daesh, deben buscarse nuevas alternativas. Esperamos que el nuevo primer ministro de Canadá y los líderes europeos mantengan su posición de dar refugio a quienes huyen de los horrores del estado Islámico y sobre todo que contribuyan a que sean las Naciones Unidas las que intervengan para pacificar la región en una perspectiva multilateral y basada en el derecho internacional.

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